Lo bello y lo feo

Lo bello es todo aquello que me crea ilusión y me proporciona placer. Es todo lo que excita mis emociones o me lleva al deleite espiritual. Es lo que me motiva o me impulsa a crear. Lo bello es lo que me gusta a mí, según mi propio criterio subjetivo.
Pero lo bello no es igual para todos porque para algunas personas la cualidad de lo bello se rige por criterios normativos y suelen realizar un juicio estrictamente objetivo cada vez que deban calificar algo de bello, de bueno o de interesante.
La belleza de la provocación hace referencia a lo nuevo e innovador, pero igualmente bello en cuanto su contexto lo permita y en cuanto se guie de sus contemporáneas y proporcione el mismo placer al admirarlo.
La belleza del consumo, en cambio, sigue ciertos criterios acerca de los ideales de belleza del mundo en el ámbito del consumo comercial.
En la Edad Media se creía firmemente que todas las cosas tienen un significado sobrenatural, que conllevan a su razón del por qué existen.
En el Manierismo se conformó una reacción anticlásica que cuestionaba la validez del ideal de belleza defendido en el Alto Renacimiento.
En el Neoclasicismo se ve un cambio y una fiebre por lo antiguo y trascendental, puesto que la belleza clásica es en realidad una deformación, afectada por los humanistas y, al rechazarla, se inicia la búsqueda de la verdadera antigüedad.
La tesis fundamental es que la belleza no es inherente a las cosas, si no que se forma en la mente del crítico o del espectador libre de las influencias externas.
La fealdad, en cambio, sería lo opuesto a la belleza. La estética sublimizó a la belleza y eso se puede vislumbrar en diversas creaciones artísticas. La fealdad también está presente y adopta las formas más variadas y sorprendentes.
Aunque el modelo de belleza clásico de occidente siempre lo han tratado de desquebrajar, el cristianismo ha sido uno de los que más ha ayudado a familiarizar el lado más feo de la vida al concebir un Dios castigador e incorporar el martirio e impregnar todo de pecado y penumbra.
La fealdad se ha dado paso en la historia, sobretodo después del renacimiento, que aquí sublimizaban a lo clásico.
Lo feo en toda la extensión de su sentido, está en el centro del arte a partir del Romanticismo. Desde entonces la belleza como tal deja de tener interés en el arte.
La belleza en sí mismo se convierte en una categoría anacrónica porque no da noticia de nada, salvo de la fragilidad de su equilibrio. Hoy estos equilibrios no se dan y desde hace tiempo interesa la idea de un mundo sin sentido, caótico, fragmentario. Y las personas se sienten reconocidas en esto.
El arte, desde que deja la belleza, no pretende halagar los sentidos sino reflexionar en situaciones límite. Y cuando parece que ha llegado a ese punto siempre hay un más allá. Y así el espectador asiste en primera línea a esa destrucción definitiva del sentido.
La fealdad ha sido rastreada por Umberto Eco, que establece tres categorías: lo feo natural o feo en sí mismo, lo feo normal o un desequilibrio orgánico respecto del todo, y lo feo artístico, que surge de cualquiera de las dos anteriores pero elevado a la categoría de arte por el artista.

La filosofía de las máquinas de Gilbert Simondom

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Herbert Marcuse (escuela de Frankfurt) en su obra “El hombre unidimensional” seguido de Jean Baudrilhard en “El sistema de los objetos”, admiten que la obra simondiana es la piedra de toque para sus reflexiones sobre la técnica.

Pero el gran intérprete de la obra de Simondom es Gilles Deleuze (Diferencia, Repetición y la Lógica del sentido). Eso torna la lectura de Simondom obligatoria a todo lector que quiera profundizar su comprensión de algunos conceptos fundamentales en la obra de Deleuze como pre-individual, individual, transindividual, individualización, inconsciente-maquínico, entre otros.

Parodiando el análisis de Michel Foucault, si el siglo XX fue deleuziano, el siglo XXI será simondiano.

Modo de existencia de los objetos técnicos

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Simondon es uno de los primeros franceses en adoptar la cibernética en sus conceptos tomando el mito del hombre máquina: “La cultura está en desequilibrio cuando reconoce ciertos grupos de objetos y niega a otros. Al objeto estético es dada la ciudadanía y, lo mismo, incluido en el mundo de las significaciones. Por otro lado, se recusan a otros tipos de objetos; en particular los objetos técnicos que no poseen significación, existiendo solamente como estructura de uso o función utilitariza”

Técnico, una ciencia que no existe.

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A partir de la reflexión desenvuelta por la filosofía de la técnica, el francés Gilbert Simondon propone una revisión de nuestra relación instrumental como mundo técnico. El autor concibe los objetos técnicos como portadores de un modo específico de individualización, partiendo de un estado abstracto portador de una esencia técnica, envuelto en su tecnicidad hasta estados concretos, poseyendo, así, un modo de existencia específico, diferente de lo humano.

Al proponer un modo de existencia para los objetos técnicos, Simondon también reconfigura la reflexión filosófica al respecto del proceso de individualización. En su reflexión sobre el mundo técnico, él fue pionero en establecer vínculos entre los procesos de individualización con la teoría de la información y la cibernética. De ese modo, el autor crea un ello entre el mundo técnico y el biológico. El individuo deja de ser apenas resultado estático y pasa a ser también un medio dinámico (forma que se organiza por la información) deslizando entre estados pre-individuales, individuales, transindividuales y colectivos)

Cuestiones referentes a la técnica y la estética

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El origen epistemológico de la palabra “arte” viene del latín “ars” que, a su vez, es oriunda de la traducción del griego “téchne”, que hasta el siglo XV se refería a un conjunto de actividades ligados a la pericia y a los oficios esencialmente manuales. Sin embargo, los griegos no efectuaron cualquier distinción entre arte y técnica (LACOSTE, 1986)

Platón consideraba a la pintura una reproducción degenerada del mundo de las ideas y por eso debería ser eliminada de la ciudad ideal.

La obra de arte en su reproductibilidad técnica – Walter Benjamin

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Con el surgimiento de la fotografía es decretada la muerte de la pintura y, la fotografía, es vista como paradigma de la pérdida del “aura en la obra de arte”,

Alguna cosa de lo humano se pierde en la imagen fotográfica, su irreproductibilidad y originalidad.

Con el surgimiento del video, de la fotografía y del cine digital, la cuestión es retomada a la imagen numérica y vista como una degradación del cine y la fotografía.

El filme de película (nitrato de plata) es visto como detentor de una esencia del cine que pasa a ser corrompida por la imagen numérica (Dubois) – el grado irregular de la revelación es violada por el grado rígido del píxel. La estética tiene una función técnica estructural- la obra de arte desvenda el mecanismo visual a través de la historia del arte.

Arte, creación, tecnología, invención y progreso

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Simondon (2008) atribuye a la estética un papel de convergencia donde los objetos técnicos aspiran reencontrar su origen mágico-religiosa. El objeto técnico retoma su ligación primordial en el cual arte y técnica eran indiscernibles.

La tecnología moderna no puede ser pensada apenas como cruzamiento entre ciencia y técnica, en un proceso radical de cientificación de la técnica y tecnificación de la ciencia. A mi ver, solamente los procedimientos subversivos referentes al arte es que permiten que el objeto técnico avance como esencia técnica desde su forma abstracta en diversos desdoblamientos de tecnicidad hasta su concretización, rompiendo, de ese modo, con el dualismo tecnificación de la ciencia y cientificación de la técnica.

El siglo XX en las artes puede ser abordado por la pespectiva de la incorporación de la tecnología de las artes. La idea de las vanguardias de incorporar la tecnología como algo inerente al arte, sustitución del taller por la fábrica, el ready made y las artes técnicas desvendan el funcionamiento del mecanismo de la percepción visual cerebral en sus aplicaciones de las interfaces gráficas de visualización.

¿Existe la perfección?

“El afán de perfección hace a algunas personas totalmente insoportables” Esta frase lo dijo Peral S. Buck, una novelista estadounidense . Estoy muy de acuerdo con esta frase, pero más lo estoy con ésta, que dice: “El hombre todo lo perfecciona en torno suyo; lo que no hace es perfeccionarse a sí mismo” de un escritor francés llamado Jean Baptiste Alphonse Karr . Escribo esto porque son frases de las que concuerdo claramente: es insoportable estar con personas perfeccionistas, que de tan perfectos se creen que ya de por sí tienen una imperfección, que es el de viciarse con lo perfecto. “Un hombre sin defectos es un tonto o un hipócrita del que debemos desconfiar” es otra frase más, cuyo autor no conozco, de la que también estoy de acuerdo. Por más disfraces o caretas que utilizamos, los defectos nunca dejarán de perseguirnos. Y si aparece alguien que aparenta ser perfecto, ese alguien posee un espíritu débil que teme enfrentarse al mundo, por lo cual no tiene otra opción que el de estar dentro del cuerpo de un creído perfeccionista y engreído. En este caso, nos queda una sola pregunta: ¿Existe la perfección?

Hace tiempo atrás, las personas idealizaron la idea de que deben existir seres perfectos, capaces de vivir largamente, de no enfermarse y de no dejarse llevar por las emociones. Con esto se construyó también la idea del hombre perfecto, creando así un cuerpo perfecto y una mente perfecta. ¿Y saben cuáles fueron las consecuencias que acarreó la imagen de la perfección? Guerras, discriminaciones y rechazos hacia lo diferente, o sea lo “imperfecto”. Hoy en día, todavía se sigue sosteniendo que, teniendo tal figura o actuando de tal manera en una situación, es ser, en pocas palabras, perfecto. Para algunos, el único ser perfecto es Dios. Para otros, los ángeles. Esto es en el ámbito religioso y espiritual. Para los que no creen en eso, la perfección proviene de personas que todo le sale bien y que, aparte de eso, tienen buen físico. Y, para unos pocos, la perfección no existe. Pero… ¿Existe o no la perfección? Y mientras sigo pensando en eso, encuentro más pruebas de que la perfección absoluta no existe. Aquel que exige a otros que sean perfectos sin verse sus propios errores, es la persona más imperfecta que pueda existir. Por lo tanto, podría decirse que la perfección no es el de ver el lado malo de los demás, ni tampoco el de generalizar a ciertos grupos en una misma temática, dado que somos individuos únicos y cada uno tiene su propia personalidad. Pero, a pesar de las pruebas, yo creo que debería existir algún tipo de perfección, porque de alguna manera alguien tuvo que sacar de algún lado el concepto de la perfección. No existe una definición clara de lo que es la perfección. Y tampoco no existen palabras para describir cómo se siente el estar con personas “perfectas”, que en realidad son puros perfeccionistas que creen que el mundo se derrumbará si algo les sale mal o es algo fuera de lo común, aunque sea que se les rompa la uña del dedo meñique del pie. Y así como no existe aquella definición que defina lo que es la perfección, tampoco se debe creer que existan personas sin defectos. Todos lo tienen, solo que muy pocos son lo bastante valientes como para reconocer sus propios defectos y corregirlos.

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En resumen, si existiera una definición a esta palabra, creo que la correcta sería ésta: La perfección es el de aceptar que somos seres con defectos, tratar de corregirlos y de hacer ver a otros que también los tienen, para que todos corrijan sus propios errores y traten de no cometerlos la próxima vez que estén en una misma situación en que les llevó a equivocarse. En pocas palabras, la perfección es aprender de nuestros errores. De otra forma, la respuesta a la pregunta de si existe la perfección sería que no, porque no muchos quieren admitir sus errores y se dedican la vida a criticar y dañar a su prójimo haciéndole ver una y otra vez aquellas características que consideran “defectuosas”. Y luego se preguntan el porqué el mundo está como está. Es todo por querer ser perfectos de una manera nada correcta.

“Emilio” de Rousseau

Rousseau fue uno de los pensadores más influyentes de la Ilustración. Con sus escritos, transformó los pensamientos que se tenían de las personas y de la sociedad en general en aquel entonces.Uno de sus libros más famosos fue “Emilio”, que lo escribió por el año 1762. Ese libro se caracteriza por explicar cómo un adulto debe educar a un niño. Para Rousseau, el hombre es bueno por naturaleza. Es la sociedad quien lo va corrompiendo. Por lo tanto, para formar a los niños es necesaria una buena educación, tanto física como mental. Rousseau afirmaba que la educación que recibían los niños, durante su época, no era la adecuada. Para él, los padres y educadores trataban a los niños como si fueran adultos en miniatura. En sus propias palabras, Rousseau explicó: “el niño es un ser sustancialmente distinto al adulto y sujeto a sus propias leyes y evolución; el niño no es un animal ni un hombre, es un niño” El niño aprende por medio de sus sentidos. Por lo tanto, es importante saber que no siempre un niño puede aprender usando solo los libros. Un niño necesita correr, saltar y jugar. Esto sería el conocimiento por medio de la experiencia y la observación. El error que cometen muchos adultos es que pretenden que los niños se queden quietos y callados, mientras ellos les explican el alfabeto o les leen un libro. Para Rousseau, el niño aún no aprende por medio de la razón, por lo tanto tiende a aburrirse cuando no juega o hace lo mismo por muchas horas.El niño tiene diversas etapas de desarrollo, y cada una tiene que educarse de diversas maneras. Un adulto no puede pretender que un niño de tres años ya aprenda a leer y a escribir. A los tres años un niño aprende por medio de juegos y juguetes. Si se respetan las etapas de desarrollo de los niños y se los educa como se debe, esto logrará que los niños sientan mayor interés por el aprendizaje y, cuando sean adultos, puedan ser personas creativas y capaces de gobernar o trabajar a favor de la sociedad. En la historia se pueden encontrar personas famosas que eran terribles como alumnos, pero que contribuyeron mucho al cambio de mentalidades, ya sea en la sociedad y en el ámbito de las ciencias. Darwin fue una de esas personas, quien se escapaba del colegio para recolectar escarabajos y hojas secas. Otra persona fue Einstein, que habló sobre la teoría de la relatividad y que, cuando niño, se aplazaba en matemáticas. Con esto se puede comprobar que lo que decía Rousseau era cierto: la educación en base a la alienación solo contribuye a crear adultos crédulos y sin imaginación.

La sociología del arte

El  5% de la producción sociológica se origina en la sociología del arte. Hay dos señalamientos dentro del problema.  Por una parte, los criterios indeterminados, no es sencillo ponerse de acuerdo sobre que le pertenece y que no. Por otra parte, las apuestas fundamentales para la sociología general están muy próximas a las disciplinas tradicionalmente a cargo de su objeto, las ciencias sociales conexas a la sociología.
Sociología de los sociólogos del arte 
La primera pregunta que surge es: ¿Quiénes son los sociólogos  del arte? Existen dos tipos de repuesta: una histórica, su raza, y otra sociológica, de estatus profesional. Extrañamente, las mayores posibilidades de encontrarlos no están en la sociología, sino en la historia del arte o en la literatura y este  constituye un indicio vívido de la influencia del objeto sobre la disciplina. Mantiene vínculos estrechos con la historia, la estética, la filosofía e, incluso, la crítica de arte.
La sociología del arte produce  investigaciones y encuestas, este fenómeno no tiene más de una generación. La metodología que se utiliza es básicamente inventario y no se estudian obras sino la forma. Los privilegiados son el público, las instituciones, el financiamiento, los mercados, los productores, etc.
Finalmente, un tercer espacio es el de las instituciones de investigación, como institutos o fundaciones en el extranjero, el CNRS o la Escole des Hautes Etudes en Sciencies Sociales en Francia. La producción es variada y va desde el comentario  penetrante al análisis descriptivo ; esta sociología del arte esta relativamente liberada de las funciones de reglas (establecimiento del valor estético),muy presentes en las problemáticas universitarias, y de las ficciones de los expertos , determinantes en los servicios de estudio .
Esta disciplina, hasta la última generación, solamente se desarrollo en la universidad y, raramente, en los departamentos de sociología, cuando existían.
La especificación de la sociología 
La sociología del arte soporta simultáneamente su juventud y la combinación de sus significados, que reflejan la infinidad de las definiciones y de las prácticas de la sociología.
Además, el  encanto que con frecuencia ejerce su forma, y la abundancia y diversidad de los discursos que provoca, no ayudan de ningún modo a producir preguntas sobre sus planes, instrumentos y problemáticas.
El arte y la literatura son una buena esencia para la tradición humanista que querría convertir a un sociólogo del hombre honesto, una forma que da valor  por sí mismo , que le interesa a priori a cualquiera que esté familiarizado con los valores de la cultura.
Lo convierte en una forma malo para el sociólogo, por lo menos cuando este busca ante todo no “hablar de arte “sino hacer buena sociología que no se deshaga por la existencia propias sobre las cualidades de su objeto. Por eso nos parece absolutamente necesaria una clara especificación de lo que pertenece con propiedad a la sociología cuando se trata de la sociología del arte
La especificación de arte 
La cultura, esta palabra es excesivamente polisémica, especialmente a causa de su distancia entre el concepto francés, en general, centrada en la practicas referentes al arte, y al significado anglosajona , mas antropológica , ampliada a todo vinculado a las costumbres o a la cultura en una sociedad determinada .
Unos de los objetivos de la sociología del arte es estudiar los procesos por los cuales se opera este tipo de reconocimiento, con sus variaciones en el tiempo y en el espacio
El débil aporte de la sociología 
Emilie Durkheim abordó la cuestión del arte solamente al considerar que está compuesto un desplazamiento de la relación con la religión.
Max Weber  relacionaba las diferencias estilísticas con la historia de los procesos de racionalización y con los recursos técnicos. Planteaba las bases para una sociología de los instrumentos musicales.
George Simmel, en sus escritos sobre Rembrandt, Miguel Ángel y Rodin, intento poner en evidencia el condicionamiento social del arte. Se refería a la afinidad entre el gusto por la simetría y las formas de gobierno autoritarias o las sociedades socialistas, en tanto que las formas liberales del estado y el individualismo se asociarían mayormente la asimetría.
La obra de simmel se sitúa en el  término de la sociología académica. Tendencia recurrente que, cuanto más se acercan al arte , mas se alejan de la sociología para dirigirse hacia la historia del arte , disciplina dedicada desde hace mucho más tiempo a este forma, historia cultural del arte los primeros frutos de una sociología del arte que estaban dedicados al desarrollo de sus disciplina de  pertenencia , la historia y la historia del arte
Tres generaciones
Se pueden distinguir tres tendencias principales, que cruzan generaciones intelectuales, orígenes geográficos, afiliaciones disciplinares y principios conocedores.
Interesarse por el arte y la sociedad en relación con la estética tradicional, este constituye el momento fundador de la sociología del arte.
Esta preocupación por el vinculo entre arte y sociedad emergió simultáneamente en la estética y en la filosofía de la primera mitad del siglo XX, en la tradición marxista y en historiadores del arte extraños. En los momentos cercanos a la segunda guerra mundial, los investigadores adeptos a la investigación documentada se dedicaron a ubicar concretamente el arte en la sociedad: entre uno y otra no existía una exterioridad a la que habría que reducir o denunciar una relación de inclusión que había que volver explicita. La segunda  historia social del arte, permitió ocultar o duplicar la tradicional cuestión de los autores y de las obras por la de los contextos en los cuales ambos evolucionaron.
En los años sesenta la sociología de cuestionarios se desarrollo gracias a los métodos modernos de las estadísticas y de la etnometologia. Francia y los Estados Unidos fueron los primeros lugares en los que se inicio esta corriente y la universidad no tuvo un papel principal en su nacimiento. Cambio la  problemática : ya no se considera el arte y la sociedad, como lo hacían los teóricos de la primera generación ; ni siquiera el arte en la sociedad , como  historiadores de la segunda , sino mas bien el arte como sociedad, es decir el conjunto de las interacciones , de los actores, de las instituciones , de los objetos , que evolucionan conjuntamente para que exista lo que comúnmente , llamamos “arte”

La República de Platón

La República es un libro que escribió Platón hace siglos atrás. Se trata de las charlas que tuvieron Sócrates y él con unos amigos, en donde hablan de cómo sería un Estado ideal y perfecto.

Comienzan hablando de la justicia, si solo tienen justicia los más fuertes o tiene que existir la justicia para todos. Sócrates, como siempre, asume que no sabe nada y que, para que haya justicia, tiene que haber una buena educación. No solo hay que educar al cuerpo, también al alma. Es en esta parte donde empiezan a modelar un Estado ideal, en donde todos tengan sus responsabilidades y a nadie le falte nada.

Primero, el pueblo debe estar gobernado por gobernantes. Éstos no deben poseer objetos de lujo ni caer en la vanidad ni en el placer. En una parte sostienen que son los filósofos los que tienen que gobernar, dado que son ellos los que “salen de las cuevas” para buscar “el significado de las sombras”. Son los filósofos los que cuestionan las dudosas creencias en que se basan las personas para realizar sus actos. Mientras la mayoría sostiene que las sombras son la única verdad, los filósofos son los que aseguran que es el sol quien forma a las sombras.

En todo gobierno deben de haber soldados que defiendan al pueblo. Estos soldados no solo deben ser entrenados físicamente, sino también en el alma. Deben estar preparados para defender a los demás a toda costa y, sobre todo, tampoco caer en los lujos ni tener amantes, dado que todo eso podría perjudicar el alma y pensar más en el placer que en el bien del pueblo. La felicidad, en este ámbito, no es lo importante. El hacer bien el trabajo encomendado para el bien común, es cuando se encuentra la verdadera felicidad.

Mientras todos se encarguen de sus puestos, habrá justicia. Estas personas no solo tendrían buena salud física, también tendrían buena salud del alma. Todo eso se logra con una buena educación, entrenándolos desde pequeños para ser personas fuertes y responsables. Otro detalle a aclarar es que, no solo los hombres asumen altos puestos de autoridad. También las mujeres deben tener la misma educación que los guardianes. Ellas también tienen las mismas capacidades que los hombres, solo que en menor grado. Tanto hombres como mujeres pueden trabajar en conjunto para un mismo fin.

Los filósofos reconocen tres tipos de Estados ideales de un pueblo: la monarquía (gobierno de uno), la aristocracia (gobierno de algunos) y la democracia (gobierno de todos). Y también existen sus contrapuestos: si el monarca da abuso de su autoridad sin atender los intereses del pueblo, su gobierno se convierte en tiranía. Pasa lo mismo con la aristocracia, en donde si existiera un estado de corrupción en la misma, se convertiría en oligarquía. Y la democracia debe trabajar duro para no caer en una demagogia. Y esas contrapartes se originan cuando el o los gobernantes son personas egoístas, que usan la violencia para lograr sus propósitos y esclaviza al pueblo sumiéndolos en la pobreza, sin prestar demasiada atención en la salud y la educación.

Al final de esta larga charla, Sócrates termina la discusión con esta frase propia de su sabiduría: El alma, es lo bastante fuerte para tolerar todos los bienes y todos los males; sin embargo, guiada por la inteligencia, debe seguir el camino del bien y practicar la justicia, para que cada uno sea el mejor amigo de sí mismo y de los dioses, haciéndose acreedor a una verdadera inmortalidad.

La escuela de Atenas – Rafael

Fue creada como parte de una comisión para decorar con frescos las habitaciones que hoy en día son conocidas como lasestancias de Rafael, ubicadas en el Vaticano.
En la obra se puede apreciar un gran salón, cuya entrada se vislumbra por una sucesión de arcos, pilares y esculturas que se encuentran en el centro del cuadro. En los dos extremos se encuentran las estatuas de Atenas y Apolo, como vigilantes de la entrada. Encima de unas escaleras, que están frente a la entrada, fueron retratados una hilera de personajes característicos de la filosofía clásica. Los principales son Platón y Aristóteles, que se encuentran en el medio de esa hilera discutiendo sobre la Verdad. Frente a esos personajes se encuentran otros, ya sea sentados sobre algunas esculturas o sobre las escaleras. Pero todos están discutiendo entre sí, debatiendo o argumentando sus ideas. Gracias a las líneas inclinadas de la entrada, así como del suelo y de los arcos, se da la profundidad correspondiente a este caso, así como también se puede distinguir cuál personaje está lejos y cuál está cerca de la entrada.
Existe un punto de fuga central, donde se encuentran los dos filósofos principales, en el centro del cuadro. A partir de ahí, se determinan las líneas diagonales que se originan para formar los pilares, las paredes, la serie de arcos y las escaleras. En los dos extremos del cuadro, en posición vertical, se encuentran los pilares y dos esculturas de Apolo y Atenas, limitando de esta manera la entrada y dando comienzo al gran salón. Alrededor de los filósofos importantes, se encuentran otros filósofos formando una larga línea horizontal, como separando el cuadro por la mitad. Todos ellos están encima de la escalera, a punto de bajar, donde se encuentra otra hilera de pensadores y filósofos. Esta segunda hilera está más desordenada, dado que algunos personajes se encuentran sentados y otros se encuentran parados. Las líneas inclinadas del piso determinan la profundidad del salón antes de subir a las escaleras, otra idea muy acertada al marcar la perspectiva para determinar la profundidad del lugar. Todos están vestidos con ropas de colores fuertes y vivos, que resaltan aún más con la luz que refleja el cielo azul matutino y las esculturas y construcciones arquitectónicas de color claro.
Como toda escuela, tanto los alumnos como los maestros están en constante aprendizaje y en búsqueda de la verdad. Esto se refleja muy bien en Platón y Aristóteles, los dos filósofos más importantes de la época. Ambos se encuentran en una fuerte discusión sobre la verdad e indican con sus dedos sus respectivas creencias. Platón señala el cielo y Aristóteles señala la tierra. Quien conoce bien la filosofía de cada uno, sabrán el planteamiento de cada uno acerca de la verdad. A otro filósofo que se le puede reconocer es a Sócrates, que se encuentra en una esquina del cuadro leyendo un libro. Se podría decir que, prácticamente, casi todos los filósofos griegos se encuentran en ese lugar, aunque todos pertenecen a distintas épocas y muy pocas veces coincidieron.
Con esta obra, está más que claro que el artista, así como muchos otros, estaba muy interesado en la cultura grecolatina. En este caso, su interés se volcó hacia la filosofía clásica que, durante la Edad Media, fue dejada de lado por considerarse pagana. Todos están muy absortos en sus pensamientos y discusiones, discusión sin final si se trata de hablar sobre qué es la Verdad.
Pero no solo eso es lo que se destaca en el cuadro. El artista pudo plasmar a la perfección la perspectiva, de manera a que la escena contiene mucha profundidad y todos los personajes fueron diseñados de acuerdo al sitio donde se encontraban. No eran diseñados de acuerdo a su importancia, sino simplemente de acuerdo a la ubicación. Por lo tanto, la obra también contiene realismo, como intentando reflejar aquel dilema de la búsqueda de la verdad y, también, un poco descontextualizado del tiempo, situando a filósofos que no coinciden en sus respectivas épocas. Porque la búsqueda de la verdad se dio, se da y se dará en cualquier lugar y en cualquier momento. Y siempre se mencionará a los filósofos más importantes de la época clásica para argumentar sobre lo que creemos que es la verdad.