Fenómenos inexplicables

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La ciencia tiene la facultad de aprovechar la energía, permitir que un aparato vuele, curar enfermedades y explicar muchas cosas sobre el mundo, la vida y el ser humano. Pero, sorprendentemente la ciencia no puede explicar todo lo que nos rodea. Los científicos nunca podrán saber exactamente cómo empezó el universo o ayudar a resolver las cuestiones de fe.
Lo mismo ocurre con lo que rodea al mundo de lo paranormal. Aunque la ciencia puede explicar muchos fenómenos extraños, algunos misterios quedan por resolver. Quizás, parte de estos fenómenos, puede que un día sean plenamente comprendidos, al igual que tantas cosas que hace unos siglos eran totalmente desconocidas e inexplicables (como las causas de las enfermedades) y ahora son de conocimiento público.
Los 10 fenómenos inexplicables inexplicados más interesantes, bajo el criterio de la revista Live Science, son:

10- La Conexión Cuerpo/Mente
La ciencia médica está sólo empezando a comprender la forma en que la mente influye en el cuerpo. El efecto placebo, por ejemplo, demuestra que la gente a veces puede sentir alivio en los síntomas de sus enfermedades al tomar una medicación o seguir una terapia, sólo por el hecho de pensar que eso que le han recetado o hace le va a sentar bien. La capacidad del cuerpo para sanar en sí es mucho más sorprendente que cualquier cosa que la medicina moderna pueda crear.

9- Poderes psíquicos y la percepción extrasensorial
Los poderes psíquicos y la percepción extrasensorial se encuentran entre los diez principales fenómenos inexplicables inexplicados de esta lista simplemente por que los científicos no han podido explicar el porqué hay personas que dicen tenerlos y sí realmente éstas los tienen. Hay investigadores que intentan probar que existen personas que afirman tener poderes psíquicos, aunque los resultados científicos bajo condiciones controladas hasta la fecha han sido negativas o ambiguas. Algunos han argumentado que los poderes psíquicos no pueden ser probados y menos en presencia de personas escépticas. De ser así, será muy difícil que la ciencia sea capaz de probar o refutar la existencia de los poderes psíquicos.

8- Experiencias cercanas a la muerte o la vida después de la muerte
Algunas personas que han estado cerca de la muerte a veces han informado de diversas experiencias místicas (como entrar en un túnel y camina hacia una luz, reunirse con sus seres queridos, un sentimiento de paz, etc) que puede sugerir una existencia más allá de la tumba. Si bien estas experiencias son profundas, nadie ha regresado con la prueba o información verificable del “más allá de la tumba.” Los escépticos sugieren que las experiencias son explicables como naturales y previsibles alucinaciones de un cerebro traumatizado por lo sucedido, pero no hay manera de saber con certeza si eso ocurre realmente al estar cerca de la muerte o si realmente son las visiones del “otro lado”.

7- OVNIs
La palabra OVNI quiere decir “Objeto Volador No Identificado”. No cabe duda de que los ovnis existen y muchísimas personas ven cosas en el cielo que no pueden identificar, que van desde aviones o globos sondas a meteoritos. Sea o no cualquiera de estos objetos jamás se han presentado pruebas fehacientes y oficiales sobre objetos voladores no identificados provenientes del espacio u otros planetas. Sin embargo, mientras que una investigación cuidadosa ha puesto de manifiesto causas conocidas para la mayoría de informes de avistamiento, algunos incidentes OVNI siguen sin explicación alguna.

6- Deja vu
Deja vu es una expresión francesa que significa “ya visto”, refiriéndose a la desconcertante y misteriosa sensación de haber experimentado un conjunto específico de circunstancias ya vividas antes. Una persona puede entrar en un edificio, por ejemplo, en un país extranjero que no había visitado nunca y sentir una inquietantemente sensación de familiaridad. Algunos atribuyen el Deja Vu a experiencias psíquicas de vidas anteriores, pero este fenómeno en sí sigue siendo todo un misterio.

5- Fantasmas
La aparición de fantasmas forma parte de nuestra cultura y el folklore desde hace muchísimos siglos. Muchas personas han informado de ver apariciones, sombras extrañas y a sus seres queridos ya fallecidos. Aunque la prueba definitiva de la existencia de fantasmas sigue siendo difícil de alcanzar, hay testigos que siguen informando de ver, fotografiar, e incluso comunicarse con los fantasmas. Los investigadores del tema tienen la esperanza en el que un día podrán probar que los muertos pueden ponerse en contacto con la vida y proporcionar una respuesta definitiva al misterio.

4- Desapariciones misteriosas
En muchas ocasiones hay personas que desaparecen de repente y sin dejar ni un solo rastro. Muchas de esas desapariciones, con el tiempo se resuelven mediante una investigación policial, una confesión, un accidente… pero nunca gracias a un «detective psíquico». Hay una serie de desapariciones que jamás se han resuelto y que parece que así va a seguir siendo. Personas que de la noche a la mañana desaparecen sin dejar rastro alguno.

3- Intuición
Hay quien lo llaman “tener un sexto sentido” pero en alguna ocasión todos hemos experimentado la intuición en un momento u otro. Por supuesto, estas “intuiciones” son a menudo erróneas. Algunos psicólogos optan por asegurar que la gente subconscientemente recoge información sobre el mundo que nos rodea, nos conduce aparentemente información o sin saber exactamente cómo o por qué lo sabemos. El porqué una persona es capaz de tener una intuición y ésta se cumpla sigue siendo un gran misterio aun sin resolver.

2- El Bigfoot
A pesar de los centenares de testimonios que aseguran haber visto a este misterioso ser peludo de grandes pies, jamás se ha encontrado ni un solo cuerpo. Ni tan solo uno ha sido asesinado por un cazador, sorprendido muerto por un automóvil o incluso muerto por causas naturales. A falta de pruebas contundentes, como los dientes o los huesos, el apoyo se reduce a testigos oculares y ambiguas fotos y películas. Dado que es lógicamente imposible demostrar una negativa universal, la ciencia nunca será capaz de demostrar que criaturas como Bigfoot o el monstruo del Lago Ness no existen.

1- El Zumbido de Taos (Taos Hum)
Algunos residentes y visitantes de la pequeña ciudad de Taos, en Nuevo Mexico, llevan escuchando desde hace muchos años un molesto, desconcertante y misterioso zumbido de baja frecuencia en el aire del desierto. Describen dicho sonido con el de “un motor diesel sonando a través de los cristales”. Curiosamente, sólo alrededor del 2% de los residentes de Tao dicen haber escuchado este sonido. Las numerosas expediciones que hasta allí se han desplazado para investigar el fenómeno nunca han podido precisar de donde proviene y a que es debido dicho zumbido.

Fuente: http://liwienispy.blogspot.com/2009/09/fenomenos-inexplicables.html

Gabriel Orozco

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Artista mexicano. Nació en Jalapa, Veracruz el 27 de abril de 1962.
Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas entre 1981 y 1984 y en el Círculo de Bellas Artes de Madrid entre 1986 y 1987.
Orozco se empezó a destacar en la década del 90 con su exploración del dibujo, la fotografía, la escultura y la instalación. En 1998 Francesco Bonami se refirió a él como “uno de los artistas más influyentes de esta década, y probablemente también de la siguiente”. En los últimos quince años, Orozco también ha realizado obras en el medio pictórico. El artista es un ansioso viajero del mundo. Junto con su esposa María Gutiérrez y su hijo Simón, divide su tiempo entre París, Nueva York y la Ciudad de México.

OBRAS MÁS RESALTANTES DE OROZCO

La piedra que cede (1992 – 1993)

“Piedra que Cede” fue una de dos obras hechas para una exposición colectiva en 1992. La obra trato de una esfera maciza de plastilina gris que se llevó rodando por las calles de Monterrey, acumulando tierra, escombros y piedras en su superficie. Luego la bola fue exhibida en una galería en donde continuó juntando polvo y atrayendo objetos extraños a si misma hasta convertirlos en el punto de enfoque. En 1993 Orozco presentó una segunda versión de la “Piedra que Cede” en la exposición colectiva In Transit que tuvo lugar en el New Museum of Contemporary de Nueva York. La obra muestra el proceso de su creación y reproduce las huellas de sus interacciones.

La Ds (1993)

La DS se exhibió por primera vez en la Galerie Chantal Crousel en París en 1993. En la preparaciónde la exposición, Orozco viajó a París y con la ayuda de su asistente Philippe Picoli trabajó durante casi dos meses en la reconstrucción de un Citroen DS. La fabricación y presentación de La DS refleja el interés de Orozco en los aspectos mentales y físicos del espacio escultórico y sentó un precedente para las relaciones juguetonas entre el espectador y el objeto que Orozco continúa explorando en sus obras escultóricas. Para crear la obra Orozco cortó una sección horizontal interior del automóvil, y volvió a montar las dos mitades restantes para que el coche mantuviera sus cualidades formales.El intercambio entre la percepción física del objeto y el recuerdo de cómo se debe comportar en el espacio determina la comprensión global de la obra por parte de los espectadores, creando una imagen mental del coche que tiene un efecto fotográfico.

Las otras obras de Gabriel Orozco son: 

  • Naturaleza recuperada (1991)
  • Turista maluco
  • Mis manos son mi corazón
  • Home run (1993)
  • Caja de zapatos vacía
  • Pinturas de árboles samurái (1994)
  • Corplegados (2011)

Bibliografía: 

Guía de la pintura Grijalbo pág 429 – 430

Internet
http://www.jaquelarte.com
http://www.wikipedia.com
http://www.criticarte.com

Video
http://www.youtube.com/gabrielorozcotrayectoria

La relación entre el arte y la ética

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Siempre se le ha considerado al arte como una forma de expresión que tiene el ser humano para comunicar sentimientos, ideas o historias. Para muchos el arte no tiene límites. Sin embargo, existen ciertas normas o reglas a seguir a la hora de crear una obra de arte y que tienen que ver con la ética.

La ética es lo que nos indica lo que debemos y no debemos hacer. Determina nuestro comportamiento en la sociedad y nuestra conducta como seres humanos. La ética se ve reflejada en nuestros derechos y responsabilidades. Y también en las penalidades por la mala conducta.

Todos los artistas tienen el derecho de expresarse, de acuerdo a sus habilidades. Algunos lo hacen con la pintura, otros con la escultura. Y también están los que cantan y bailan. Y llama mucho la atención que, en la actualidad, se discuta mucho sobre la ética en el arte. ¿Qué está permitido? ¿Cuáles actos artísticos son considerados poco éticos? Y esto no solo se ve en el arte, sino también en las ciencias y en toda actividad humana en general. Somos libres de ejercer nuestros derechos, pero la libertad de uno termina cuando comienza la libertad de otros. Por lo tanto, aquella libertad absoluta no existe. Y eso incluye en las manifestaciones artísticas y en las intenciones del artista.

Si un artista desea mostrar la muerte en sus obras, no puede simplemente tomar el cadáver de una persona o matar lentamente a un ser vivo mientras lo filma o lo fotografía. Aquello es anti ético, dado que atenta contra la integridad y la vida del ser vivo. En cuanto al cadáver, sería una falta de respeto hacia sus parientes y sus creencias religiosas. Y también están los artistas que trabajan imágenes fuertes, tanto en videos como en instalaciones. Mucho se ha cuestionado estas manifestaciones artísticas que “atentan contra la ética”. Y si se les penaliza a dichos artistas, ellos se sienten reprimidos y argumentan que deben dejarlos libres en “su arte”.

Es cierto. El arte de ahora genera mucha polémica. Por un lado, están los artistas que llegan hasta a romper con ciertas “normas éticas” para crear sus obras. Y, por otro, están los que desean crear una armonía entre el artista y el público y solo logra crear “artesanías” o “arte comercial”. El arte comercial se caracteriza por ser serial. Todos los artistas son reconocidos por pintar un cierto estilo y una cierta temática. Los cuadros de Burt y Migliorisi, por ejemplo, siempre son de una misma tendencia. Tanto que han perdido un significado más profundo y se volvieron “superficiales”. Pero el verdadero problema es que ni ellos mismos crean sus propios cuadros, sino los hacen otros. Ellos solo les ponen la firma. En este caso, ¿dónde está la ética? ¿Por qué llevarse todo el crédito de un trabajo que hicieron otros? También entra la discusión de si debe ser reconocido el “artista” o el “tallerista”. Si al ponerle la firma a un objeto o a una pintura ya adquiere un valor altísimo y que, por lo general, llega a ser poco accesible. ¿Qué vale más? ¿La obra o la firma?

Y también están las dudas que aún quedan por resolverse. ¿Qué es una obra de arte? ¿Cómo puede relacionarse el arte con la ética? Heidegger intenta responder aquellas preguntas con estas dos frases, extraídas de su libro “El origen de la obra de arte”. Aquellas frases son las siguientes:
“¿Qué establece la obra como obra? La obra, descollando sobre sí misma abre un mundo y lo mantiene en imperiosa permanencia. Ser obra significa establecer un mundo”
“Lo que está en operación en la obra: la apertura de ente en su ser, el acontecer de la verdad”

Heidegger nos remite a la ética, en el sentido de que establecer un mundo supone, antes, fijar diferencias. Cada obra es un mundo diferente, irrepetible. Pero esa postura ya está dejándose de lado con el tema de la fotografía, el video y otras manifestaciones artísticas actuales.

Por lo tanto, se podría decir que muchos solo se preocupan por la reacción del público ante la obra, no tanto por la ética. ¿Qué sería entonces una obra ética? ¿Acaso no existe una ética objetiva, una obra de arte con la que todos podamos quedar satisfechos? Tanto el concepto de arte como el concepto de ética son subjetivos y se presta a discusiones. No es ético usar seres vivos o atentar contra la integridad de una persona por una causa artística. Así como tampoco es ético llevarse un gran prestigio a costa del trabajo de los demás. Y sin embargo, a nadie pareciera importarle aquello. Ante tantos problemas, no se puede establecer reglas exactas para que el arte y la ética se lleven de la mano.

Hay que seguir las normas, así como también sentar postura sobre lo permitido o no permitido en el arte. Solo en nuestros sueños o en la imaginación tenemos la libertad de hacer lo que queramos. Pero como estamos en una sociedad, debemos atenernos a la ética a la hora de crear una obra de arte. Algunos lo harán por medio de exposiciones, otros lo harán vendiendo sus cuadros en los negocios y galerías. Todo depende de cómo lo llevamos a cabo y cómo respetamos al espectador y nos respetamos a nosotros mismos en general, asumiendo nuestros derechos y responsabilidades para con la sociedad.

Los alemanes en Paraguay

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LA INMIGRACION ALEMANA

La presencia alemana en el Paraguay se remonta a los primeros años de la conquista, en 1535, con la expedición de don Pedro de Mendoza, vinieron al Río de la Plata, ochenta alemanes. Uno de ellos fue Ulrich Schmidl, el cronista de la fundación de Asunción. La colonia alemana establecida en nuestro país formó núcleos familiares y centros sociales de carácter excluyente y muy cerrado. La primera colonia se estableció en “San Bernardino”, en 1881. En 1887, Bernard Foerster, cuñado del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, fundó la colonia Nueva Germania”, en el departamento de San Pedro. La principal actividad de estos colonos fue la explotación de la yerba mate. De esa época también data la fundación de la Colonia “Elisa”, actual “Villa Elisa”, donde los colonos producían frutales para el mercado argentino y en 1896, a orillas del río Paraná, agricultores alemanes fundaron la colonia “Hohenau”. El 17 de enero de 1920, se fundó la “Colonia Independencia”, cuyos poblador originales fueron militares retirados del ejército alemán de la primera guerra mundial. En esta colonia se fundó, en 1924, el primer partido nazi fuera de las fronteras alemanas. Entre los años 1932 al 36, los alemanes fundaron varias colonias, la mayoría de ellas en el Guiara.

NUEVA GERMANIA Y LA “PUREZA” ARIA

En 1887, se estableció en el Paraguay, la Colonia “Nueva Germania”, fundada por el doctor Bernard Foerster, casado con la hermana del célebre filósofo alemán Friedrich Nietzsche. El proyecto del señor Foerster era el de crear una población netamente germana con el propósito de mantener la “pureza de la raza aria” y donde no se conocieren las limitaciones impuestas en una sociedad convencional. Poco después de su establecimiento, en el departamento de “San Pedro”, el proyecto fracasó, en gran parte porque los colonos no supieron sustraerse de los encantos de las paraguayas y porque muchos de los postulados enunciados por Foerster eran realidades palpables en el Paraguay de fines del siglo XIX.

Los “pyrague” del doctor Francia

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El espionaje -y la delación- en el Paraguay es tan antiguo como su propia historia. Durante el coloniaje hubo varios casos y durante los primeros años de su independencia especialmente durante los gobiernos dictatoriales- su vigencia alcanzaba límites mucho más elevados. El Dr. Francia, se puede decir que basó su poder en la tarea de los espías, vernaculamente llamados “pyragué” y según los hermanos Robertson, el sistema de espionaje de Francia diariamente aumentaba y se ramificaba, con el cual, al fin, separó y alarmó a todas las familias de Asunción, y de tal modo que la población íntegra se convirtió en fácil presa de los terrores que la fugitiva vigilancia de sus movimientos les inspiraba”. José Manuel Arias y otros como Bolañez, Orrego, Galindez, son célebre por el triste papel que desempeñaron durante la dictadura francista. Aconsejado por el coronel Feliciano del Río, Rodríguez Francia comenzó a adoptar la modalidad de tener mujeres espías. La más famosa de todas ellas fue una conocida como La Andaluza”. Otros delatores de su gobierno fueron: Policarpo Patiño, el capitán Bejarano, el negro Pilar, Saturnino Cantero, y José Tomás Isasi. Este último y Ramón Yansoro, parecen ser la misma persona.

Lo bello y lo feo

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Lo bello es todo aquello que me crea ilusión y me proporciona placer. Es todo lo que excita mis emociones o me lleva al deleite espiritual. Es lo que me motiva o me impulsa a crear. Lo bello es lo que me gusta a mí, según mi propio criterio subjetivo.
Pero lo bello no es igual para todos porque para algunas personas la cualidad de lo bello se rige por criterios normativos y suelen realizar un juicio estrictamente objetivo cada vez que deban calificar algo de bello, de bueno o de interesante.
La belleza de la provocación hace referencia a lo nuevo e innovador, pero igualmente bello en cuanto su contexto lo permita y en cuanto se guie de sus contemporáneas y proporcione el mismo placer al admirarlo.
La belleza del consumo, en cambio, sigue ciertos criterios acerca de los ideales de belleza del mundo en el ámbito del consumo comercial.
En la Edad Media se creía firmemente que todas las cosas tienen un significado sobrenatural, que conllevan a su razón del por qué existen.
En el Manierismo se conformó una reacción anticlásica que cuestionaba la validez del ideal de belleza defendido en el Alto Renacimiento.
En el Neoclasicismo se ve un cambio y una fiebre por lo antiguo y trascendental, puesto que la belleza clásica es en realidad una deformación, afectada por los humanistas y, al rechazarla, se inicia la búsqueda de la verdadera antigüedad.
La tesis fundamental es que la belleza no es inherente a las cosas, si no que se forma en la mente del crítico o del espectador libre de las influencias externas.
La fealdad, en cambio, sería lo opuesto a la belleza. La estética sublimizó a la belleza y eso se puede vislumbrar en diversas creaciones artísticas. La fealdad también está presente y adopta las formas más variadas y sorprendentes.
Aunque el modelo de belleza clásico de occidente siempre lo han tratado de desquebrajar, el cristianismo ha sido uno de los que más ha ayudado a familiarizar el lado más feo de la vida al concebir un Dios castigador e incorporar el martirio e impregnar todo de pecado y penumbra.
La fealdad se ha dado paso en la historia, sobretodo después del renacimiento, que aquí sublimizaban a lo clásico.
Lo feo en toda la extensión de su sentido, está en el centro del arte a partir del Romanticismo. Desde entonces la belleza como tal deja de tener interés en el arte.
La belleza en sí mismo se convierte en una categoría anacrónica porque no da noticia de nada, salvo de la fragilidad de su equilibrio. Hoy estos equilibrios no se dan y desde hace tiempo interesa la idea de un mundo sin sentido, caótico, fragmentario. Y las personas se sienten reconocidas en esto.
El arte, desde que deja la belleza, no pretende halagar los sentidos sino reflexionar en situaciones límite. Y cuando parece que ha llegado a ese punto siempre hay un más allá. Y así el espectador asiste en primera línea a esa destrucción definitiva del sentido.
La fealdad ha sido rastreada por Umberto Eco, que establece tres categorías: lo feo natural o feo en sí mismo, lo feo normal o un desequilibrio orgánico respecto del todo, y lo feo artístico, que surge de cualquiera de las dos anteriores pero elevado a la categoría de arte por el artista.

La masonería en Paraguay

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Durante el gobierno de don Carlos Antonio López, inició sus actividades- en forma clandestina- la logia masónica ‘Pitágoras” dirigida por el venerable Enrico Tuba, de nacionalidad italiana.

Otra logia que actuó en el Paraguay en la misma época fue la logia volante “Conway”, que llegó a bordo del buque británico “Locust”.

Esta logia estuvo dirigida por el honorable Charles Hotan, quien vino como enviado oficial del reino británico para la ratificación de los tratados de comercio, amistad y libre navegación de los ríos, además de la ratificación del reconocimiento -por parte de Inglaterra- de la independencia de la República del Paraguay.

La instalación oficial de la masonería en nuestro país, se realizó el 18 de enero de 1869, apenas dos semanas después de la ocupación de la capital por las fuerzas aliadas. La misma se instituyó bajo el rito escocés y como dependiente del “Gran Oriente del Brasil”.

En 1887, se fundó la logia “Aurora del Paraguay”, la más antigua de nuestro país, que en su origen dependió de la “Gran Logia de la

Masonería del Uruguay” y fue fundada por iniciativa del Dr. Dionisio Ramos Montero, ministro plenipotenciario ante el gobierno paraguayo. La masonería paraguaya obtuvo su personería jurídica el 28 de junio de 1895, durante la presidencia del general Juan Bautista Egusquiza. Desde aquel lejano 1845, año en que comenzó sus actividades la logia “Pitágoras”, funcionaron en el Paraguay unas 65 logias masónicas, algunas de ellas fueron las logias: “Fe”; “Unión Paraguay No. 30”; “Libertad No. 4”; “Sol Naciente No. 4”; “Perfecta Armonía” (Concepción); “Igualdad”; “Independencia”; “Luz y Caridad” (Bella Vista); “Unión y Progreso No. 9” (Encarnación); etc. También funcionan logias masónicas en Ciudad del Este y Pedro Juan Caballero. La instalación de la masonería paraguaya de post-guerra estuvo a cargo de una comisión integrada por el general Bernadino Caballero, el Dr. Serafín Rivas y el señor Ricardo García. Algunos de los personajes de nuestra historia que pertenecieron a la masonería fueron: José Félix Bogado, José Falcón, Cirilo Antonio Rivarola, Cándido Bareiro, Juan Crisóstomo Centurión, José Segundo Decoud, Bernardino Caballero, Juan Gualberto González, Cristian Heisecke, Vicente Lamas, José Marsal, Pascual Pecci, Manuel Dominguez, Eduardo Schaerer, Willian Paats, Cecilio Báez y José Félix Estigarribia

La imagen fija – Martine Joly

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De lo escrito a la imagen

La idea de que estamos en una “civilización de la imagen” implica que ya no estamos en una civilización de lo escrito. Esta sustitución se considera tanto como un progreso, la era electrónica atacando de caduca a la era de la impresión, como por el contrario una regresión, el universo ficticio y superficial de la imagen que implica, con la desaparición de lo escrito, la desaparición más general y entonces del pensamiento.

La comunicación por la imagen se opone a la del lenguaje: comunicar por la imagen sería no comunicar más por el lenguaje, amenazar a la palabra con desaparecer; la palabra ya no solo como herramienta de pensamiento, de personalidad, de identidad.

Imagen/lenguaje

Nos parece que, si la relación entre imagen y lenguaje es un punto álgido de debate y controversias, esto se deriva de dos proposiciones principales y al mismo tiempo contradictorias:

Proposición 1: la imagen desplaza el lenguaje verbal y en particular el escrito a punto de volverlo caduco, incluso de eliminarlo definitivamente.

Proposición 2: el lenguaje verbal, y mayormente la lingüística, domina todo lenguaje, incluso el lenguaje visual, ya que comprender es decir o nombrar.

En lo que respectas a la primera proposición, podemos preguntarnos si una oposición tan radical entre imagen y lenguaje se justifica. Es un debate de fondo que de hecho se plantea desde la aparición de la semiología de la imagen. Que la imagen sea un sistema de significación y de comunicación diferente del lenguaje hablado o escrito, es evidente. Pretender por el contrario que el predominio (a comprobar) de la imagen suprime el lenguaje es no solo un error, sino una falsedad.

Para Barthes: “no es justo hablar de una civilización de la imagen: más que nunca todavía somos la civilización de la escritura”

El segundo punto que concierne a las relaciones entre lo linguistico y lo semiótico es de orden más teórico y filosófico. Plantea el problema de las relaciones entre lenguaje y sentido, entre lenguaje y pensamiento, entre lenguaje y comunicación.

El icono y la imagen

Peirce propone tres tipos de íconos: la imagen, el diagrama y la metáfora.

La imagen es el signo icónico que emplea una semejanza cualitativa entre el significante y el referente. Imita o retoma ciertas cualidades del objeto: forma, proporciones, colores, textura, etc. Estos ejemplos conciernen esencialmente a la imagen visual. Sin embargo, esta nueva clasificación también goza del merito de demostrar que una imagen no es necesariamente visual. Si el uso corriente de la palabra “imagen” remite prioritariamente a las imágenes visuales, sirve también para hablar de la “imagen de uno mismo”, de “imagen de marca” incluso de “imágenes mentales”. La teoría nos permite comprender que estos términos remiten, no a una materialidad común sino más a un modo de funcionamiento común, que consiste en retomar o fabricar cualidades del objeto, como reaprehendiéndolas, las que queremos asociar con el objeto como si le pertenecieran.

En el diagrama, la analogía puesta en juego entre el significante y su referente ya no es cualitativa sino relacional. Es decir, que lo que el diagrama reproduce son las relaciones internas del objeto y no sus cualidades externas.

La metáfora, finalmente, sería un tercer tipo de ícono porque pondría en juego un tercer tipo de analogía: el paralelismo cualitativo.

La iconicidad como “pasaje” entre índice y símbolo

Para Daniel Bougnox, la imagen, signo analógico, se opone a la comunicación digital y comprende al menos dos de las categorías de signos tal como las defino Pierce: el ícono y el índice.

Los índices se acercan a las “representaciones de las cosas” freudianas: marcas de pasos, cenizas de fuego, etc. Son todos signos que permanecen en contigüidad física de espacio y de tiempo con el denotado. Es un segmento, una muestra, “lo que le falta al índice es el re de la representación”.

En el ícono, por el contrario, el contacto se rompe. No estamos ni en el mismo tiempo ni en el mismo espacio que la cosa misma. La representación es motivada y semejante, da pruebas de continuidad pero ya no es contigua: “ el ícono se agrega al mundo, mientras que el índice presenta una muestra de sí mismo por medio de una separación metonímica”.

Finalmente, el símbolo rompe tanto con la continuidad (la semejanza) como con la contigüidad (el índice) y reagrupa los signos “arbitrarios” propiamente dichos. “Discreta y continua al mismo tiempo, su ley es la del todo o nada: entre dos fenómenos que articula la lengua, no hay un tercer término. En la lengua como en los números, sólo hay diferencias” el orden simbólico es lineal y sucesivo, a diferencia del cuadro frente al cual “el ojo existe en estado salvaje”, según la expresión de André Breton.

Símbolo, metáfora, alegoría

También la noción de símbolo conlleva todo tipo de matices y problemas. Umberto Eco concluye que lo que caracteriza al símbolo, por más cierto que sea, es que su interpretación es incierta; el lector “mas obtuso” puede leerlo siempre en el sentido literal y el texto conservará su coherencia semántica. O más aún, puede dudar entre varias interpretaciones, lo que provocará una “semiosis ilimitada”: el texto puede leerse según el modo simbólico… no obstante, si nos negamos a seguir este camino, el modo simbólico no abusa de sus poderes y deja al destinatario libre para comprenderlo literalmente.

Esto es, según Eco, lo que distingue fundamentalmente al símbolo de la metáfora: ésta nunca se acepta en primer grado: “una metáfora no puede interpretarse literalmente. Por extensión (incluso en relación con el mundo posible), nunca dice la verdad, es decir que nunca dice algo que el destinatario podría aceptar tranquilamente como literalmente válido… la mentira de la metáfora está tan presente que si la metáfora fuera tomada literalmente, el discurso se descompondría, porque habría un inexplicable salto de isotopía. Hay que interpretar la metáfora como figura”.

Además, toda significación segunda no es necesariamente simbólica, puede, y se da frecuentemente, ser “alegórica”. La alegoría, en efecto, se confunde a menudo con el símbolo mismo. Como el símbolo, deja al destinatario libre para interpretarla o no en tanto tal pero “a diferencia del caso del modo simbólico, donde aparece algo en el texto para durar sólo un tiempo muy corto, la alegoría es sistemática y sucede en una vasta porción textual. En la alegoría se juega con una referencia inmediata a códigos ya conocidos. La decisión de interpretarla nace generalmente del hecho de que estos iconogramas parecen estar claramente ligados unos con otros por una lógica con la que ya estamos familiarizados gracias al tesoro de la intertextualidad. El modo simbólico, por el contrario, pone en juego algo que todavía no había sido codificado”

 

El simbolismo en las artes visuales

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La historia del simbolismo muestra que todo puede asumir significancia simbólica: los objetos naturales (como piedras, plantas, animales, hombres, montañas y valles, sol y luna, viento, agua y fuego), o cosas hechas por el hombre (casas, barcos, coches) o, incluso, formas abstractas (números, o el triángulo, el cuadrado y el círculo). De hecho, todo el cosmos es un símbolo posible.

El hombre, con su propensión a crear símbolos, transforma inconscientemente los objetos o formas en símbolos (dotándolos, por tanto, de gran importancia psicológica) y los expresa ya en su religión o en su arte visual. La historia entrelazada de la religión y del arte, remontándose a los tiempos prehistóricos, es el relato que nuestros antepasados dejaron de los símbolos que para ellos eran significativos y emotivos. Aún hoy día, como muestran la pintura y escultura modernas, todavía sigue viva la interacción de la religión y el arte.

La doctora M.L. von Franz ha explicado el círculo (o la esfera) como símbolo del “sí mismo”. Expresa la totalidad de la psique en todos sus aspectos, incluida la relación entre el hombre y el conjunto de la naturaleza. Ya el símbolo del círculo aparezca en el primitivo culto solar, en la religión moderna, en mitos y sueños, en dibujos mandalas de los monjes tibetanos, en los trazados de ciudades o en las ideas esféricas de los primeros astrónomos, siempre señala el único aspecto más vital de la vida: su completamiento definitivo.

En el arte cristiano europeo también aparecen mandalas abstractos. Algunos de los ejemplos más espléndidos son los rosetones de las catedrales. Son representaciones del “sí mismo” del hombre transpuestas al plano cósmico. Podemos considerar mandalas los halos de Cristo y de los santos cristianos en las pinturas religiosas. En muchos casos, el halo de Cristo está solo y dividido en cuatro, alusión significativa a sus sufrimientos como Hijo de Hombre y a su muerte en la cruz y, al mismo tiempo, un símbolo de su completamiento diferenciado. En las paredes de las primitivas iglesias románicas, a veces se encuentran figuras circulares abstractas; pueden remontarse a sus originales paganos.

Con el alborear del Renacimiento se inició un cambio revolucionario en el concepto que tenía el hombre acerca del mundo. El movimiento “hacia arriba” (que alcanzó su ápice en los finales de la Edad Media) llegó a invertirse; el hombre regresó a la tierra. Redescubrió las bellezas de la naturaleza y del cuerpo, comenzó la primera circunnavegación del globo terrestre y se demostró que el mundo era una esfera. El mundo de los sentimientos religiosos, de lo irracional y del misticismo, que había desempeñado papel tan importante en los tiempos medievales, iba quedando cada vez más sumergido por los triunfos del pensamiento lógico.

Análogamente, el arte se hizo más realista y sensorial. Rompió con los temas religiosos de la Edad Media y abarcó todo el mundo visible. Quedó abrumado con la diversidad de la tierra, con su esplendor y su horror, y se convirtió en lo que el arte gótico había sido anteriormente: un símbolo verdadero de la espiritualidad de su tiempo.

A pesar de los cambios de gran alcance que en arte, filosofía y ciencia trajo el Renacimiento, el símbolo central del cristianismo permaneció inalterable. A Cristo se le siguió representando en la cruz latina como lo es hoy día. Esto significa que el centro del hombre religioso se fijó en un plano superior, más espiritual que el del hombre terrenal que había vuelto a la naturaleza. De ese modo se produjo una resquebrajadura entre el cristianismo tradicional del hombre y su mente racional o intelectual. Desde ese momento, esos dos lados del hombre moderno nunca han llegado a unirse. En el transcurso de los siglos, con el acrecentamiento del conocimiento profundo de la naturaleza y sus leyes, la división se ha ido agrandando, y aún escinde la psique de los cristianos occidentales en el siglo XX.

Entre las numerosas sectas y los movimientos que surgieron hacia el año 1000 d. de J.C., los alquimistas desempeñaron un papel muy importante. Exaltaron los misterios de la materia y los equipararon a los del espíritu “celestial” del cristianismo. Lo que buscaban era la totalidad del hombre abarcando la mente y el cuerpo e inventaron un millar de nombres y símbolos para ella.

Los alquimistas no solo recogieron su labor en sus escritos, crearon un rico acervo de pinturas de sus sueños y visiones: pinturas simbólicas que son tan profundas como engañosas. Estaban inspiradas por el lado oscuro de la naturaleza: el mal, los sueños, el espíritu de la tierra. La forma de expresión era siempre fabulosa, onírica e irreal, tanto en palabra como en pintura.

Pero al mismo tiempo, los pintores renacentistas más característicos estaban produciendo las obras más espléndidas del arte sensorial. Su fascinación con la tierra y la naturaleza llegó a tal profundidad que, prácticamente, determinó el desarrollo del arte visual para los cinco siglos siguientes. Los últimos grandes representantes del arte sensorial, del arte del momento fugaz, de la luz y del aire, fueron los impresionistas del siglo XIX.

Podemos distinguir aquí entre dos modalidades de la representación artística radicalmente diferentes: el sensorial y el imaginativo. El estilo sensorial generalmente pinta una reproducción directa de la naturaleza o del tema pictórico. El imaginativo, por otra parte, presenta una fantasía o experiencia del artista de una manera “irrealista”, incluso onírica y, a veces, “abstracta”.

Hoy día, el símbolo geométrico o “abstracto” del círculo ha vuelto a desempeñar un papel importante en la pintura. Pero con pocas excepciones, la modalidad tradicional de representación ha sufrido una transformación característica que se corresponde con el dilema de la existencia del hombre moderno. El círculo ya no es una figura de un solo significado que abarca todo un mundo y domina la pintura. A veces el artista lo quita de su posición dominante y lo reemplaza por un grupo de círculos negligentemente ordenados.

El círculo es un símbolo de la psique (hasta Platón describe la psique como una esfera). El cuadrado (y con frecuencia el rectángulo) es un símbolo de materia terrenal, del cuerpo y de la realidad. En la mayoría del arte moderno, la conexión entre esas dos formas primarias es inexistente o libre y casual. Su superación es otra expresión simbólica del estado psíquico del hombre del siglo XX: su alma ha perdido las raíces y él está amenazado por la disociación.

Fuente: “El hombre y sus símbolos” de Gustav Jung.

Lo bello, trágico y sublime

Para Aumont Jacques, el problema de lo bello está ligado a la estética de manera esencial. Originalmente la estética no está vinculada con lo bello ni con el arte, sino con la sensación. Si la belleza es significativa, esta cualidad de significación no es en absoluto una cualidad propia de los objetos. Las cosas no significan nadan en sí mismas, con ellas significamos o leemos un significado. “Lo bello no sólo se ofrece al espectador de una obra, sino también, aunque de manera diferente, a su productor o creador”. Por muchos siglos, en el ámbito de la estética, se ha establecido que el arte solo debería servir para mostrar la belleza ideal. Sin embargo, existen figuras u objetos que causan repulsión o rechazo, como serían los cuerpos mutilados, la miseria y los asesinatos. El artista capta aquella realidad, convirtiéndolo en un motivo de inspiración para plasmarlo en su obra.

Lo sublime es un grado más alto que lo bello, en donde predomina la majestuosidad y grandeza incomparable. Es aquí donde se contempla lo infinito y, según la estética, la única forma de representarlo es por medio del arte. El tratado de Burke establece una división del mundo estético, señalando que lo bello se asocia a lo pequeño y lo sublime, en cambio, se asocia a lo grande, lo sólido y lo masivo. Aunque esto se supone que sería su objetivo principal, muchos persiguen lo grotesco y trágico, lo que se origina de la misma realidad pero elevándola a una noble expresión. Lo trágico es la categoría estética que mejor expresa la condición esencial del ser humano y lo enseña a conocerse en el despliegue de pasiones que describen su grandeza y mezquindad.

La hibridación es más esencial todavía cuando las cosas que se mezclan y se transforman mutuamente son gestos y prácticas, pues el paisaje se convierte en escultura con Richard Long, el cuerpo desnudo u amado (aunque sea con excrementos) se vuelve «cambiante” (lo que usted quiera), el gesto se vuelve drama o actitud plástica, etc. En los últimos veinte años, muchas exposiciones han tematizada el hecho mismo de la mezcla, de! pasaje, de la permeabilidad de los géneros y de las técnicas”. Esto, a decir verdad, es para nosotros lo cotidiano.(Aumont Jacques)