Para Aumont Jacques, el problema de lo bello está ligado a la estética de manera esencial. Originalmente la estética no está vinculada con lo bello ni con el arte, sino con la sensación. Si la belleza es significativa, esta cualidad de significación no es en absoluto una cualidad propia de los objetos. Las cosas no significan nadan en sí mismas, con ellas significamos o leemos un significado. “Lo bello no sólo se ofrece al espectador de una obra, sino también, aunque de manera diferente, a su productor o creador”. Por muchos siglos, en el ámbito de la estética, se ha establecido que el arte solo debería servir para mostrar la belleza ideal. Sin embargo, existen figuras u objetos que causan repulsión o rechazo, como serían los cuerpos mutilados, la miseria y los asesinatos. El artista capta aquella realidad, convirtiéndolo en un motivo de inspiración para plasmarlo en su obra.

Lo sublime es un grado más alto que lo bello, en donde predomina la majestuosidad y grandeza incomparable. Es aquí donde se contempla lo infinito y, según la estética, la única forma de representarlo es por medio del arte. El tratado de Burke establece una división del mundo estético, señalando que lo bello se asocia a lo pequeño y lo sublime, en cambio, se asocia a lo grande, lo sólido y lo masivo. Aunque esto se supone que sería su objetivo principal, muchos persiguen lo grotesco y trágico, lo que se origina de la misma realidad pero elevándola a una noble expresión. Lo trágico es la categoría estética que mejor expresa la condición esencial del ser humano y lo enseña a conocerse en el despliegue de pasiones que describen su grandeza y mezquindad.

La hibridación es más esencial todavía cuando las cosas que se mezclan y se transforman mutuamente son gestos y prácticas, pues el paisaje se convierte en escultura con Richard Long, el cuerpo desnudo u amado (aunque sea con excrementos) se vuelve «cambiante” (lo que usted quiera), el gesto se vuelve drama o actitud plástica, etc. En los últimos veinte años, muchas exposiciones han tematizada el hecho mismo de la mezcla, de! pasaje, de la permeabilidad de los géneros y de las técnicas”. Esto, a decir verdad, es para nosotros lo cotidiano.(Aumont Jacques)

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