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Antecedentes: Latinoamericano es considerado sinónimo de iberoamericano, término con el cual denominamos al conjunto de habitantes en América, colonizados por los españoles y portugueses. Por lo tanto, esta categoría abarcaría a Mexico, los países de América Central y el Caribe y Sudamérica.

En el estudio inicial del arte latinoamericano se pueden distinguir los primeros periodos históricos:

Arte indígena o pre-colombino: correspondiente a las culturas mayas, aztecas, incas, tainas, tupi-guaranies y todas aquellas de larga permanencia previas al descubrimiento de América.

Precolombino: un estudio exhaustivo de las artes plásticas (pintura, escultura, arquitectura) latinoamericanas tendría que empezar por las numerosas manifestaciones pictóricas, artesanales y esculturales de las culturas originarias, muchas de las cuales todavía existen y siguen desarrollándose. Son muy conocidas las joyas arquitectónicas de las culturas Náhuatl, Maya e Inca, así como el tejido incaico y los códices y murales históricos nahuas. Las joyas de orfebrería muisca (en lo que hoy es Colombia), las molas tejidas por los Cuna de Panama, las cerámicas de los Crorotegas centroamericanos, las de las culturas amazónicas, la cestería y arte plumario guaraní y las placas de bronce y cobre de la cultura de Aguada, al noroeste de Argentina, entre muchas otras formas artísticas. El arte indígena hoy ya no debe valorarse con códigos ajenos a su cultura.

Colonial: también es necesario recordar la abundante producción plástica durante la colonia, desde México hasta el Cono Sur, marcada fundamentalmente por la proliferación barroca, que permitió abarcar la abundancia de símbolos y valores del encuentro entre culturas ocurrido en América. Las catedrales, las estatuas religiosas, los numerosos cuadros de temas religiosos y paisajísticos, presentan fascinantes desarrollos en los que aparecen vestigios de las diferencias culturales marcadas por la población indígena y africana presente y participante en los procesos de producción artística.

Arte postcolonial: se inicia con los movimientos independentistias de la colonia española. Surge un arte individualista, con escenas que van desde el descubrimiento del nuevo mundo y su conquista, hasta representaciones locales de carácter social y político. En la segunda mitad del siglo XIX, el indigenismo (o indianismo) tuvo gran éxito, centrando Peru y Mexico la atención sobre los países – aunque eso no implique que se desarrollen en los otros países – y forjando un estilo particular independiente del impresionismo imperante en Europa, aunque no del todo.

Arte latinoamericano del siglo XX: el arte latinoamericano de este siglo – aunque arranca en el XIX – esta dominado por Mexico, Brasil y Argentina por su escala y cantidad, aunque también hoy hay una remirada al arte chileno. Particular el caso de Mexico, en el cual se dio un interés tanto cultural como político por las civilizaciones antiguas y la vida actual de sus habitantes autóctonos, intentando revivir las formas indígenas y con un intenso interés social del artista.

Siglo XIX: Al finalizar el siglo XVIII, el atormentado periodo del “Barroco” y su teatralidad llegan a su fin en Europa. La arquitectura vuelve, entonces, sus ojos a las sedantes líneas del estilo clásico. Winckelmann (considerado como el fundador de la Historia del Arte) propugna, por entonces, una arquitectura nueva mas serena, inspirada en los edificios clásicos greco – romanos. Surge el periodo del “Neoclasicismo”; pureza de forma, equilibrio, sencillez y calma, serán las características imperantes en la arquitectura durante otro largo periodo. A este periodo neoclásico se le denomina también “la ilustración”. Al “Neoclasicismo” le sustituye “la arquitectura visionaria” (o revolucionaria) y un movimiento de admiración y resurrección de la arquitectura gotica, el “Neogotico”. Es el periodo, conocido como “Romanticismo”, que tiene su origen en Francia. Se dejan de lado las normas del periodo anterior por considerarla una “copia” amanerada y falta, y se revaloriza el arte arquitectónico “romanico” y “gotico”.
El estilo “Neoclasico” se inspira, sobre todo, en el arte griego. Es sencillo, severo, incluso frío, sujeto a normas estrictas. Imita los órdenes clásicos, el frontón, la cúpula y hasta la planta de los edificios.
El estilo “Neoclasicismo” se generalizó rápidamente por Europa durante el primer tercio del siglo XIX. Es una reacción contra el decorativismo barroco.
A finales del siglo XIX surge también el “Eclecticismo”, sobre todo en arquitectura. Este movimiento se caracteriza porque imita lo mas representativo de todos los estilos anteriores. Superpone códigos de diversos estilos.
La pintura latinoamericana no escapa de estas tendencias, sobre todo del neoclasicismo asociado al academicismo pictórico que fue propagado por los maestros europeos llegados a América y los pintores latinoamericanos que estudiaron en Europa.

Al final del siglo XIX los cuatro aspectos del cambio hacia la arquitectura, el diseño y el arte moderno son:

La renovación del gusto
La revolución técnica.
Los ismos de la imagen figurativa (en el arte)
El impulso social, que deriva de los fenómenos del crecimiento demográfico y del urbanismo.

EL impresionismo aporto tres aspectos básicos para el desarrollo del arte:
Marca tendencias y abre camino a nuevos lenguajes y técnicas artísticas, ya que la representación realista de lo visual (el concepto de mimesis) se altera lentamente.
La importancia de la luz en la composición visual y una nueva teoría de los colores.
Expresión de la realidad temática de su época y el pintar al aire libre.
Las formas subjetivas
Paul Cézanne (1839 – 1906) considerado por muchos como el padre de la pintura moderna, tomó por materia prima la forma y el color de los objetos, para reestructurar y convertirlos en rielantes y rítmicos planos.
Establece que las formas y figuras que presentan la Naturaleza, aparentemente innumerables, pueden reducirse a cuatro solamente: la esfera, el cono, el cubo y el cilindro.
Como artista, Cézanne es un revolucionario; el precursor más atrevido del arte moderno.
Sus cuadros presentan ya los primeros intentos de cubismo: paisajes escalonados, montañas superpuestas, casas cúbicas, árboles erguidos.
Sus primeras obras son de factura violenta, sombría y teatral. Comprenden toda una serie de escenas alegóricas. Composiciones un tanto complejas, de fondos lúgubres, empaste muy espeso y colores triviales, azules y blancos.
Pero más tarde, aclara la paleta, el toque se hace mas precioso y los recursos se simplifican. Entonces, dedicará a los paisajes familiares, los retratos y las naturalezas muertas.

Realismo social e indigenismo. Lo exótico.

Las primeras ponderaciones el arte latinoamericano desde “el centro” – de la gestión y del mercado cultural – parten de una categorización en torno a los valores patrióticos nacionalistas, las realidades sociales/geográficas del subcontinente y el indigenismo.
Una búsqueda de la identidad local como destaque de lo exótico. Esta tendencia surge de la mirada impresionista y post – impresionista, siguiendo los criterios marcados por la pintura de algunos simbolistas, sobre todo Gauguin.
En Mexico, con la protección estatal y a falta de un mercado artístico, se eligieron los muros de los edificios públicos para representar su arte, naciendo un arte mural, el mexicano, que trascendió los límites geográficos locales, el cual se aferró a tres tópicos, que a menudo se entremezclan: indigenismo, Historia de Mexico y Marxismo fueron los temas dominantes. Los tres muralistas principales fueron Rivera, Orozco y Siqueiros. Tanto Rivera como Orosco realizaron grandes murales fuera de México, más concretamente en Estados Unidos donde ejercieron una gran influencia sobre los artistas de los años 30 y 40.
El surrealismo encontró numerosas afinidades naturales con América. En 1940 se celebró en ciudad de Mexico la exposición surrealista Internacional. En los años 30 y 40 se formaron grupos surrealistas en Chile, Argentina, Perú y Martinica. Justo antes de la Guerra Mundial la pintura surrealista europea recibió una transfusión de sangre nueva procedente de las Américas a través de Roberto Matta (Santiago de Chile) y Wilfredo Lam (Cuba). Lam se unió a los surrealistas en 1939 y fue el primero en traducir el interés surrealista por el premisticismo y la magia en sorprendentes imágenes totémicas de gran influencia africana.
Fuera de Mexico, en general, ha habido bastante internacionalidad en el campo de la pintura, la escultura y la arquitectura y una apertura cada vez mayor al arte abstracto, aunque igualmente ha habido importantes muralistas como: CandidoPortinari (Brasil), Oswaldo Wayasamin (Ecuador), Pedro NelGomez (Colombia), Julián de la Herrería y Josefina Plá (Paraguay), entre otros.
Tarsila Do Amaral fue una figura clave del movimiento antropogáfico brasileño, aportando conceptos nuevos y singurales en sus planteamientos.
Pedro Figari fue el representante más importante de la escuela argentina del Río de la Plata. Joaquín Torres García nació en Uruguay y pasó varios años en París, reflejando en sus pinturas un profundo individualismo y afinidades con Joseph Cornello Max Ernst.

Poscolonial

Hasta hace pocas décadas, el arte producido en America Latina era subvalorado por la crítica europea y norteamericana, pues se consideraba imitación de las tendencias estéticas de Europa Occidental. En el mejor de los casos, muchos críticos calificaban de hibrido al arte local, una impura fusión de tradiciones disimiles (indígenas, africanas, asiáticas, europeas), claramente inferior – para la critica – a cada una de esas tradiciones en su versión más “pura” u original.
Durante el siglo XIX, el arte culto de America Latina no solo fue victima, sino también participe de este eurocentrismo. El ideal de los nuevos gobiernos fue civilizar la nación, esto es, emular los principios estéticos, sociales, políticos y económicos del capitalismo más rico, especialmente de Francia e Inglaterra. Por esta razón, los periodos o tendencias artísticas iniciadas en el viejo mundo se “trasplantaban” a las Americas: arquitectura neoclásica (1780 – 1830 aprox.), pintura romanica (1820 – 1880 aprox.), realismo (1850 – 1920 aprox.), naturalismo (1880 – 1900 aprox.), impresionismo (1880 – 1920 aprox.), etc.
Tras la independencia, cada nación debía reinventarse, no solo políticamente, sino también en su “identidad”, en la comunidad imaginaria que era necesario construir. El papel de las artes, asi como de la literatura, fue entonces fundamental, aun mas si se considera que las estructuras políticas, en general, no lograban generar un sentido de identidad nacional.
Por ejemplo, mucho mas que una imitación de los modelos europeos, la escultura de Manuel Vilar (1812 – 59), inmigrante catalán en México, representa la construcción de un modelo de identidad posible. Su famosa escultura titulada “El General TlaxcotlánTlahuitcole lucha en la batalla de la piedra de sacrificio del gladiador” (1851), mezcla la figuración humana grecorromana (o noucentista catalana) con el tema de la resistencia indígena frente a la conquista española. El resultado no es simplemente un azteca con cuerpo de gladiador romano, ni un caso de imitación del neoclasicismo europeo. Representa la explosión de elementos contradictorios, que era justamente el problema fundamental de las nuevas naciones. La figura de este “general” esta llena de paradojas que pueden asociarse con la paradójica condición cultural de América Latina. Representa una idealización simbolica del pasado indígena para glorificar las batallas de independencia y crear un sentido a la vez nacionalista y centrado en ideales europeos.

¿Hacia lo surreal o el realismo mágico?
Frida Kahlo (1907 – 1954) optó por un camino de interiorización que integraba la cultura popular mexicana de una manera muy diferente al “arte de masas” de su esposo Diego Rivera. Sus colores y temas mitológicos, así como sus autorretratos, expresan una profunda reflexión sobre la condición femenina, el inconsciente colectivo mexicano y el tenso dialogo latinoamericano en su marginalidad y diferencia frente a los centros de poder en el Primer Mundo. En “El amor abraza el universo, México, Diego, a mi y al señor Xolotl”, Kahlo representa la cosmogonía azteca en un dinámico diálogo con su realidad personal y con la experiencia colectiva contemporánea.

Los años 70 y 80. Hacia el surgimiento de lo Posmoderno.
Pero el principal obstáculo proviene justamente del mismo proceso que se quiere definir, porque es eso precisamente lo que falta en esta era: un sistema, una totalidad, un orden, una unidad, en definitiva coherencia.
Histórica, ideologica y metodológicamente diversos, comparten sin embargo un parecido de familia centrado en la idea de que la renovación radical de las formas tradicionales en el arte, la cultura, el pensamiento y la vida social impulsada por el proyecto modernista, fracaso en su intento de lograr la emancipación de la humanidad, y de que un proyecto semejante es imposible o inalcanzable en las condiciones actuales.
Frente al compromiso riguroso con la innovación, el progreso y la critica de las vanguardias artísticas, intelectuales y sociales, al que considera una forma refinada de teología autoritaria, el posmodernismo defiende la hibridación, la cultura popular, el descentramiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos.
Un caso destacable es el colombiano Fernando Botero (1932 – ), que define una estética inclasificable dentro de las escuelas europeas, e integra el humor y los símbolos populares dentro de un cuidadoso sentido de la composición neoclásica, pero deshace la coordinación de perspectivas y de proporciones en figuras voluminosas que no excluyen la crítica social.

Historia de las apariencias

Mímesis: imitación de la naturaleza (o la realidad) en el arte.
Figuración: Corriente artística caracterizada por representar fiel o aproximadamente aspectos reconocibles de la realidad.
Abstracción: acción y efecto de abstraer o abstraerse. Se aplica al arte que, en oposición al arte figurativo, no pretende reproducir las imágenes tal y como las percibe el ojo humano y, especialmente, a la corriente artística con este carácter que surgió en Europa a principios del siglo XX.
Arte conceptual: es el arte que, tras su apariencia o presencia objetual, tiene unas ideas que lo generó y lo sustenta.
Arte de acción o Performances: happenings, intervenciones callejeras, body art, etc.ñ
Nuevas tendencias: representan los lenguajes artísticos que apuntan hacia la utilización y combinación de objetos y/o de las nuevas tecnologías como medios de expresión. Por ejemplo: arte objetual, instalaciones, fotografía digital, videoarte, videoescultura, artnet, etc.

Resumen

El estudio de la forma, aunque represente un leve mirar a toda la profundidad científica que entraña el tema, se esboza de manera correcta. Para indagar sobre las formas del arte indígena paraguayo, la exploración se estructuró en: introducción, conceptos y parcialidades, cestería, tejidos, marcas corporales, otras formas (brazaletes, collares y tallas antropomórficas y zoomórficas) y las deducciones faciales.
Se partió de la base de que si bien en el arte occidental se separan función y forma, en la cultura indígena no existe tal separación. Es decir que, en ésta, las formas conllevan valores simbólicos, encierran mitos, expresan recuerdos o sueños, hacen que se diferencien las cosas y las personas, señalan la magia en el rito y en la vida cotidiana. Por tanto, para la cultura indígena nada se separa de la vida y sus formas pasan a tener significados simbólicos, complejos, ambiguos y cambiantes.

Performance art: una materia de estudio completa.
Podríamos definir el performance como un medio de expresión alternativo, que tiene como objetivo una reacción del espectador a través de acciones y de un detonador – que puede ser humano o artificial – para lograr un momento de éxtasis artístico.
En toda obra artística, para ser tomada como tal, debe coexistir ese momento en que el ser humano por naturaleza “siente” a través de:
La percepción con sus sentidos (vista, tacto, oído, olfato, gusto)
Su razonamiento (entendimiento, recuerdos, relatividad, critica, provocación, etc)
Interaccion con las emociones propias (tristeza, felicidad, expectativa, interés, rechazo, etc)
Reacción (sorpresa, fastidio, enojo, felicidad, alteración nerviosa, etc)
Interaccion y expresión del espectador (gritos, risas, comentarios, movimientos corporales, etc)
La problemática de su interpretación: el lenguaje de la perfomance art genera dificultades en su interpretación por salir de los esquemas del arte tradicional (acción más que objeto de contemplación pasiva), separarse de la idea de un sujeto que mira un objeto (objeto y sujeto participan de la acción) y por desvincularse de la idea de trabajo manual del artista para ponderarse la idea o concepto que lo genera.
Gloria Picazo (investigadora y curadora española): “Para muchos artistas, la performance ha sido un medio para explorar la dimensión física del cuerpo; por medio de él, podían expresar toda suerte de sensaciones y sentimientos, de repudios y aceptaciones, y hacer evidente su papel de compromiso con la sociedad. Podríamos hablar de la performance como una de las prácticas artísticas más comprometidas con el yo del artista”
RoselleGoldberg (historiadora y critica estadounidense): “A pesar de que la mayor parte de lo que se escribe hoy en diaacerda de la obra de los futuristas, constructivistas, dadaístas y surrealistas continua concentrándose en los objetos de arte realizados en cada periodo, la mayor parte de las veces esta fue la razón de que estos movimientos encontraran sus raíces e intentaran resolver las cuestiones problemáticas en la performance”

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