A finales del siglo XVIII, los menonitas abandonaron su lugar de origen (Prusia oriental) con destino a Rusia, escapando de la intolerancia religiosa. En 1894 se trasladaron a América del Norte como consecuencia de que algunos de los privilegios de que gozaban fueron vulnerados (exención del servicio militar, entre otros). Un grupo se estableció en Canadá, siempre protegidos por legislaciones especiales, las que fueron revisadas y alteradas en 1916.

A raíz de esta situación, en 1919, representantes de las comunidades menonitas recorrieron varios países sudamericanos en busca de nuevos lugares para asentar sus colonias y de leyes que les garanticen el respeto a sus creencias y formas de vida. Paralelamente, en Washington, contactaron con don Manuel Gondra, entonces ministro paraguayo en los EE.UU. y futuro presidente de la República, quien prometió ocuparse, a su regreso, de la cuestión. Uno de los principales promotores de la presencia menonita en el Paraguay fue el presidente de la “Metropolitan Phoenix and Trent Co” de Nueva York, Gral. Samuel Mc. Roberts, quien financió el establecimiento de las nuevas colonias. Al amparo de una ley especial, la No. 515 -muy discutida en su momento- promulgada el 25 de julio de 1921 -en la que primó el “patriotismo dinámico” propugnado por los legisladores Enrique Bordenave (liberal) y Francisco L. Cháves (colorado) – llegó al país, ese mismo año, un grupo de seis menonitas acompañados del británico Fred Engen, representante de Mc. Roberts, encontrando la “tierra prometida” en el Chaco paraguayo. La ley por la que se otorgó a los menonitas concesiones especiales fue muy controvertida, pues a través de la misma, fue la “primera vez que en la legislación paraguaya se contemplaban privilegios especiales” para un grupo humano interesado en asentarse en el país. El 29 de diciembre de 1926 llegaron a Asunción, a bordo de “ Wester World” los primeros colonos que en el Canadá conformaban los grupos denominados ‘Saskatchevan”, “West Reserve”, y Ost Reserve”, que luego se trasladaron hasta Puerto Casado a bordo del “Apipé”. Aquellos pioneros fueron 155 varones, 153 mujeres y 38 niños. Un total de 346 personas.

Anuncios