Los menonitas en Paraguay

A finales del siglo XVIII, los menonitas abandonaron su lugar de origen (Prusia oriental) con destino a Rusia, escapando de la intolerancia religiosa. En 1894 se trasladaron a América del Norte como consecuencia de que algunos de los privilegios de que gozaban fueron vulnerados (exención del servicio militar, entre otros). Un grupo se estableció en Canadá, siempre protegidos por legislaciones especiales, las que fueron revisadas y alteradas en 1916.

A raíz de esta situación, en 1919, representantes de las comunidades menonitas recorrieron varios países sudamericanos en busca de nuevos lugares para asentar sus colonias y de leyes que les garanticen el respeto a sus creencias y formas de vida. Paralelamente, en Washington, contactaron con don Manuel Gondra, entonces ministro paraguayo en los EE.UU. y futuro presidente de la República, quien prometió ocuparse, a su regreso, de la cuestión. Uno de los principales promotores de la presencia menonita en el Paraguay fue el presidente de la “Metropolitan Phoenix and Trent Co” de Nueva York, Gral. Samuel Mc. Roberts, quien financió el establecimiento de las nuevas colonias. Al amparo de una ley especial, la No. 515 -muy discutida en su momento- promulgada el 25 de julio de 1921 -en la que primó el “patriotismo dinámico” propugnado por los legisladores Enrique Bordenave (liberal) y Francisco L. Cháves (colorado) – llegó al país, ese mismo año, un grupo de seis menonitas acompañados del británico Fred Engen, representante de Mc. Roberts, encontrando la “tierra prometida” en el Chaco paraguayo. La ley por la que se otorgó a los menonitas concesiones especiales fue muy controvertida, pues a través de la misma, fue la “primera vez que en la legislación paraguaya se contemplaban privilegios especiales” para un grupo humano interesado en asentarse en el país. El 29 de diciembre de 1926 llegaron a Asunción, a bordo de “ Wester World” los primeros colonos que en el Canadá conformaban los grupos denominados ‘Saskatchevan”, “West Reserve”, y Ost Reserve”, que luego se trasladaron hasta Puerto Casado a bordo del “Apipé”. Aquellos pioneros fueron 155 varones, 153 mujeres y 38 niños. Un total de 346 personas.

Artistas paraguayos contemporáneos

No siempre las personas conocen a los artistas paraguayos. Incluso, en el propio país, apenas saben quién es Migliorisi o Colombino. Sin embargo, existen muchos otros y buenos artistas que trabajan en diversos ámbitos y, además, realizaron exposiciones nacionales e internacionales. Por lo tanto, aquí nombraré a unos cuantos. Si desean saber más sobre ellos, a la mayoría los podrán encontrar en el sitio web portalguaraní.com

Sebastián Boesmi


Nació en la ciudad de Salta, Argentina, el 22 de diciembre de 1980. Su naturaleza creativa lo llevó inicialmente a la facultad de Arquitectura, carrera que en el 2003 cambió por las Artes Plásticas. Persiguiendo su vocación artística, participó de diversos cursos de Xilografía, Arte Digital, Pintura y Diseño en Asunción, Buenos Aires y Nueva York. Decidió formalizar sus estudios e ingresando al Insituto Superior de Arte (ISA) de la Universidad Nacional de Asunción, obteniendo la Licenciatura en Artes Visuales en el año 2008. Empezó a exponer en exposiciones colectivas a partir del 2000. Actualmente sus obras integran Colecciones privadas en Asunción, Buenos Aires, México, USA, Colombia, Italia, Suiza y Francia.

Gabriel Brizuela Santomé


Nació en Asunción en el año 1957. Desde los 14 años se dedica a la publicidad, actividad que desempeña hasta hoy. Fue miembro del staff de Biedermann Publicidad, Publicitaria Nasta y otras, en las que se desempeñó como Director Creativo y Ejecutivo de Cuentas. Estudió arquitectura en la Universidad Nacional hasta el año 1984 y, paralelamente se desempeñó como ayudante de cátedra en varias materias. En los años 90 colaboró con la creación del curso de Diseño Gráfico de la Universidad Católica, en la que ejerce la docencia y es miembro del Departamento de Diseño. Fue co-fundador del Premio Oscar Trinidad y del Círculo de Creativos del Paraguay. En 1978 realiza su primera exposición con Nicodemus Espinosa y Pedro Florentín Demestri con quienes conforma el grupo Tres Dibujantes Paraguayos. Por espacio de una década expone en nuestro país y el exterior en numerosas galerías y centro culturales, destacándose la muestra de Galería Praxis, en Buenos Aires, Argentina. Su primera exposición individual data en 1980 y la realiza en el Museo Guido Viaro de Curitiba, Brasil; y a ésta le sigue varias en las más importantes galerías y Centros Culturales del país. Representa al Paraguay en la Bienal de Sao Paulo, Brasil; Primera Bienal Internacional del Deporte en Montevideo, Uruguay; Bienal del Papel en Buenos Aires, Argentina; Artistas Paraguayos en Brasilia, Brasil; Muestra Binacional de Arte en la embajada de los E.E.U.U. y en el Gran Premio de Dibujo Joan Miró en Barcelona, España y Villa Real, Portugal. Hasta la fecha realizó más de 50 exposiciones dentro y fuera de nuestro país.

Camila Silvero


Comenzó a dibujar desde los 2 años (al menos según lo que le cuentan), lo único que sabía hacer eran ponis y unicornios. Con los años, la práctica (basada en simple entretenimiento) le fue puliendo y aún lo sigue haciendo. En su tiempo de relax, le gusta tomar un lápiz, un papel, ponerse los auriculares y ver que surge con esa combinación. No hay ninguna ciencia en eso, al menos no cree que se necesite de ella, tan solo un poco de “humanidad” para sentir  y reflejar.

Paz Encina


En 1996, entró en la Escuela de Cinematografía en la que se doctoró en cinematografía (2001). En 1997, realizó un vídeo “La siesta” que le valió el segundo premio del Festival de vídeo Arte BA (Buenos Aires). En 1998, rueda en 16 mm el cortometraje “Los encantos del jazmín”. En el año 2000, ruda el cortometraje titulado “Hamaca paraguaya”, con el patrocinio del Centro Cultural Español Juan de Salazar y de la Escuela de Cinematografía. La cinta recibió una mención especial en el IV Festival de Internacional de Escuelas de Cine, el premio Génesis a la Mejor Película en Vídeo paraguaya y el primer premio del IV Salón de los Jóvenes Artistas, que otorga el periódico La Nación de Asunción. Ese mismo año, Paz Encina rueda en 16 mm el cortometraje “Supe que estabas triste”, que recibe en 2001 los Premios Génesis al Mejor Sonido y a la Mejor Dirección, en Asunción. De 2002 a 2003, da clases de lenguaje audiovisual y de dirección en la Universidad Católica de Asunción y en el Instituto Paraguayo de las Artes y las Ciencias de la Comunicación (IPAC). En el 2006 lograría el Premio FIPRESCI en el Festival de Cannes por “La hamaca paraguaya”.

Juan Carlos Maneglia


Juan Carlos nació el 9 de junio de 1966. Terminó sus estudios secundarios en el Colegio Cristo Rey. Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Catolica de Asunción. Realizó su primer corto a los 11 años con una cámara Súper 8. Su pasión por dirigir historias lo llevó a realizar cortos sin importarle el formato: vhs, filmico, digital; por ello mereció premios tanto nacionales como internacionales. En 1991 fue becado en la Escuela Internacional de Cine y T.V en San Antonio de los Baños, Cuba. Su creatividad y su visión de los planos hacen que su relato sea único y contundente. En 1999 fue becado por la UNESCO para un workshop intensivo en cinematografía en la prestigiosa NYFA. Durante 14 años trabajó en el Plan D.E.N.I Paraguay, Plan de Educación Audiovisual, Fundado por la Organización Católica Internacional de Cine y desarrolló un trabajo educativo con niños, niñas y jóvenes En esa misma línea, durante más de 8 años fue profesor del “Cine Club” del Colegio Cristo Rey, donde el mismo se iniciara en el campo audiovisual. Fue titular de la cátedra de audiovisuales en la Universidad Católica de Asunción durante los años 1990 al ’92. Fue titular de de la Cátedra de Dirección en el IPAC (Instituto Paraguayo de Artes y Ciencias de la Comunicación), en la carrera de televisión durante los años 1991 a 1994. Actualmente ejerce la docencia el TIA (Taller Integral de Actuación), escuela de actuación con énfasis en audiovisual creada por Maneglia-Schembori

Amelí Schneider


Amelí Schneider, artista visual y una de las organizadoras de la muestra como integrante del colectivo de ilustradores La Décima Esfera junto a Planta Alta, señala que internet “es mi herramienta de trabajo y de comunicación, ahorro tiempo y dinero y me informo de muchas cosas, toda la vida viajé y me relacioné con gente que viaja, puedo realizar reuniones a distancia iniciar y montar proyectos que luego concreto en distintos países y mantenerme en contacto con personas que aprecio y que van y vienen a Paraguay”. Schneider critica el uso mayormente superficial que se le dan a las comunidades virtuales.

Ann Lee


Nació en Clorinda el 23 de octubre de 1979, ciudad limítrofe Argentina con Paraguay. Allí vivió hasta los 18 años. En 1998 vino a Asunción a estudiar Diseño Gráfico en la Universidad Católica de Asunción. Luego de terminar la carrera en el 2004 se dedicó a trabajar como diseñadora. Recién a partir del 2008 comenzó a hacer lo que en realidad siempre quiso: ilustrar. La primera muestra colectiva donde participó se llamó SPORTILUSTRATOR, que se realizó en el 2009 en Planta Alta. La segunda muestra colectiva se llamó DES-TRA-ZARNOS, en el Centro Cultural de España Juan de Salazar en el marco de la campaña 16 días de activismo en Paraguay en el Festival Cultural Kuña-Fest, en Diciembre del 2009. También participó en los premios FUSCHIA EXPRESSION 2009, de ilustración digital. Y nuevamente en SPORTILUSTRATOR edición 2010, en el Centro Cultural de España Juan de Salazar. Actualmente continúa ilustrando y trabajando como docente en la UNA, en las carreras de Diseño Gráfico e Industrial. Descubrió que si no se ponía a dibujar pronto, iba a terminar matando a alguien en serio. En el mundo de la ilustración y el dibujo todas sus “personalidades” pueden ser y hacer libremente todo lo que quieran: castigar, ser una heroína vengadora, justiciera, alcanzar lo inalcanzable, crear, destruir, matar un Bonsai, volver a la panza de mamá, suicidarse y vivir de nuevo, ser un perro vagabundo, regalar un robot gigante, noquear al jefe, cortarse las piernas y tirarse al vacío.

Nico Espinosa


Nicodemus Espinosa o “Nico”, por como se lo conoce más debido a la firma que llevan sus creaciones, es uno de los dibujantes reconocidos en Paraguay. Sus dibujos tienen reconocimiento y recorrido tanto nacional como internacionalmente sumado a las publicaciones que posee con materiales llenos de chistes. Llevando una vida comprometida con el humor, tiene tiempo de pasar con su familia, esposa e hijos.

Charles da Ponte


En 1993 ingresó a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Asunción. Colaboró en publicaciones varias del ámbito estudiantil universitario (La Cigarra Afónica, Sobras Completas, El Expreso Literario); su inclusión en la revista juvenil Timoteo 10/20, a mediados de la última década del siglo, representó su primer contacto con la ilustración profesional. En el año 2000 se matriculó en el Instituto Superior de Arte. Ese mismo año se inició como ilustrador en la revista de arte Los Cronopios, que devino posteriormente en el semanario cultural de distribución gratuita El Yacaré (2001/2006), donde además participó activamente en el equipo editorial y de redacción. En el 2002 obtuvo el Premio Jenaro Pindú de Dibujo y Pintura. En el 2007 la antología de cuentos cortos Anales urbanos incluyó no sólo sus ilustraciones sino también un texto de su autoría, «Cosas de la vida» que luego sería adaptado al teatro (2010), junto con otros cuentos del citado libro, y presentados en la obra «Topus Urbanos». En el 2008 obtuvo el segundo premio del Concurso de Cuentos Dr. Jorge Ritter, en la categoría adultos, y una mención en el Concurso de Cuentos Cortos Premio Cabildo, categoría lengua castellana. Como profesional independiente ha realizado trabajos tanto para diseñadores freelance como para las editoriales En Alianza, Santillana Paraguay, Jakembo, El Lector, Piquete de Ojo y Arandurã, todas de Asunción. Ha intervenido gráficamente en textos curriculares primarios y secundarios, en revistas como Guarara, Mamanga, Konde Orgazmo y La Citi, en cuentos para público infantil, páginas web, campañas de organismos gubernamentales y no gubernamentales, en proyectos de animación para web y TV, en libros de cuentos o de poesía para público adulto, storyboards y una miríada de material visual de la más diversa naturaleza. En el 2011 participó de la muestra de ilustración Ilustrátena  y fue incluido en la publicación Objetivos de Desarrollo del Milenio trazados. En el 2012 colaboró en la organización y expuso como parte del evento de ilustración Ilustráfico. Se ha atrevido con cómics, afiches, logotipos y fotografía. Paralelamente, construye su obra en el campo del dibujo artístico. Sus herramientas incluyen plumillas, rotuladores, estilógrafos, lápices, portaminas, cámara Canon, Adobe Photoshop para PC y tableta Wacom.

Samuel Araya


Samuel Araya nació el 5 de marzo de 1980 en Asunción, Paraguay. Entre sus trabajos se encuentran las que realizó para bandas de rock nacionales e internacionales, como Cradle of Filth, Sabaoth, Flou, entre otros. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, pero nunca logró terminar la carrera debido a que se inclinaba más hacia el arte. Su trabajo como ilustrador profesional comenzó aproximadamente en el 2002, trabajando para las compañías de videojuego. Consiguió clientes en Alemania, Reino Unido, España, Francia, Estados Unidos, Argentina, Brasil, Holanda y varios otros países. Sus influencias vienen de historias de terror, como las de Lovecraft. Aunque también podrían venir de historias japonesas dado que, en palabras del artista, los japoneses tuvieron un enfoque muy especial en el ámbito del terror y la violencia. Realizó exposiciones grupales con otros ilustradores en diversos grupos como Chaké de humor gráfico, Sport Ilustrator, Ilustratena e Ilustráfico. Su primera experiencia en el ámbito artístico fue el que realizó en el Museo del Barro en el año 2010, con la muestra “Vastarien”. Actualmente toma cursos de dibujo y pintura y, poco a poco, va experimentando también con las técnicas tradicionales, como la acuarela, para realizar sus ilustraciones.

El entierro del conde de Orgaz

Es un cuadro al estilo manierista, DONDE EXISTEN un sinnúmero de personajes que asisten al entierro del conde. El mismo se encuentra en el centro, con dos personajes vestidos de dorado. Por debajo se encuentran sacerdotes, el papa y otros caballeros velando por el muerto. Arriba, desde la mitad hacia arriba, se encuentra el mundo celestial: LOS ÁNGELES, Cristo,la Virgen y los santos. Es un cuadro en donde muestra el mundo terrenal y el mundo celestial, a la espera del alma que acaba de pasar a mejor vida.

Como todo cuadro manierista, los personajes tienen extremidades alargadas, con posiciones complicadas y, prácticamente, no hay paisajes. No se puede determinar en dónde se encuentran los personajes, dado que los mismos ocupan la TOTALIDADdel cuadro.

Existe una línea horizontal, que separa al cuadro por la mitad y hace notoria la diferencia entre el mundo terrenal y el mundo celestial. En el mundo terrenal, se encuentra el muerto siendo levantado por dos personajes con ropajes dorados. Junto a ellos hay un niño, que posiblemente sería el hijo del Conde. Los personajes que los rodean son sacerdotes y caballeros, todos con expresiones serias tal como se están en los velatorios. El personaje que da la espalda, que es un sacerdote, pareciera estar vislumbrando el mundo celestial mientras bendice el alma del muerto. el mundo terrenal contiene colores oscuros, prácticamente negros. Solo los ropajes de los que levantan el muerto, más unas sabanas blancas que están debajo de él y la túnica blanca del sacerdote que da la espalda podrían dar el equilibrio junto con la luminosidad que se encuentra en el mundo celestial. En el mundo celestial se encuentran otros personajes, a la espera del alma del conde. Jesús, que es la figura principal en ese mundo, está en el centro del cuadro, bien arriba, a la espera de juzgar a otra alma. La Virgen María está a un costado, vestida de rojo y celeste tal como se la acostumbraba a pintar. Recibe al conde con un gesto maternal. El conde está al otro costado, siendo recibido por la Virgen y siendo ayudado por los ángeles que lo llevan hacia arriba. Tanto los ángeles como los santos que los rodean están vestidos de dorado y blanco, de manera a que el mundo celestial contiene mucha luz en comparación con el mundo terrenal. Gracias a eso, la luz del mundo celestial logra iluminar el mundo terrenal, aunque la luz no es tan potente sino más bien suave y neutra.

Este cuadro muestra dos historias. Una, en donde despiden al muerto y, otra, donde reciben el alma del muerto para su juzgamiento. Aunque muestra un hecho concreto en un DETERMINADO tiempo, muchos de los personajes que se encuentran en el cuadro pertenecen a otras épocas, lo cual da a entender que, para el alma, no existe el tiempo y la vida es eterna. La razón de la oscuridad del mundo terrenal sería porque, en los velatorios, el color negro es símbolo de luto. Por lo tanto, todos los personajes están vestidos de negro, a excepción de los que pertenecen al Orden Eclesiástico, que están vestidos de dorado y blanco. El dorado era símbolo de la riqueza y la divinidad y, anteriormente, cuando se pintaban a los santos, a Jesús y la Virgen, se usaba mucho el dorado. Esto está más que claro al vislumbrar el mundo celestial, donde abundan el blanco y el dorado para reflejar la luz hacia el mundo terrenal. En el mundo celestial, tal como dicta la cristiandad, se encuentra Jesucristo como Juez para determinar si el alma irá al cielo o al infierno. Los ángeles son los que guían al alma y también es ayudado por la Virgen María que, como toda madre, vela por todos sus hijos aunque éstos hayan salido mal. En resumen, en este cuadro, se encuentra la creencia cristiana de lo que le pasa a uno después de su muerte.

Esta obra es oscura, aunque contiene una luz de esperanza para el alma que acaba de dejar el mundo. Aunque existen muchos personajes, el principal sería el muerto y todos están a su alrededor. Incluso en el mundo celestial están pendientes de su alma. Todos están ante la intriga que causa la muerte de alguien, porque es la única incógnita que solo se resuelve si uno mismo muere. El alma del conde está a punto de averiguarlo, cuando de a poco alcanza el mundo celestial para enfrentarse a su juicio. Está más que claro cuál es el mundo terrenal y cuál el mundo celestial, por lo cual existen dos registros que realizó el pintor en esta obra. Pero aunque sean dos registros, están unidos por una misma historia. Y tanto esa oscuridad como el movimiento del mundo celestial ha impactado a muchos, que se preguntan una y otra vez qué será de sus almas luego de dejar este mundo. Por suerte, esta obra no sufrió graves deterioros y ha podido conservarse con pocas restauraciones hasta el día de hoy.

Las técnicas artísticas para niños (y adultos también)

Estas técnicas artísticas se implementan en la etapa del jardín, preescolar y primer ciclo. Sin embargo, también los adultos lo pueden experimentar. Los materiales son de bajo costo y no requiere mucho esfuerzo para lograr resultados increíbles. A continuación presentaré estas técnicas artísticas, resultado del trabajo de una clase de Didáctica que asistí por un tiempo y en donde aprendí sobre la educación artística.

Grabado Americano

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Materiales: Crayolas, témpera, agua, pincel chato ancho, cartulina
Procedimiento: En la cartulina pasarle bloques de colores con la crayola, sin dejar espacio en blanco. Una vez cubierta la superficie, arrugar la cartulina hasta formar una bola. Luego, extenderla lo más que pueda y pasarle témpera aguada con el pincel.
Análisis cognitivo: Esta técnica es para niños de siete a ocho años, a los cuales les llamará la atención la consigna de arrugar la hoja. Verán que, luego, la témpera dejará líneas finas y quedará como un grabado o un cuadro con relieve y textura.

Esgrafiado

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Materiales: Témpera negra, cola, maizena, crayola, cartulina
Procedimiento: Mezclar la témpera con la cola y maizena hasta lograr una mezcla homogenea. Pasarle una capa a la cartulina, la cual ya habría sido previamente coloreada en su totalidad con las crayolas, y esgrafiar con un objeto punzante
Análisis cognitivo: Es ideal para niños en edad escolar, en que están en una etapa en que siguen consignas y se dan cuenta de que deben seguir las indicaciones para que le salgan buenos resultados. Se maravillan al ver lo que pueden llegar a hacer con materiales poco convencionales, lo cual lo incentivan a la creación y a motivarlo a buscar soluciones a ciertos problemas.

Crayola con témpera aguada

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Materiales: Crayolas de distintos grosores, témperas, pinceles gruesos, agua, cartulina blanca.
Procedimiento: Con las crayolas trazar en la cartulina alguna figura definida o bien unos simples trazos. Después, diluir la témpera con el agua y pasarlo encima con el pincel ancho.
Análisis cognitivo: Un niño de cuatro o cinco años ya podría realizar figuras definidas. Aunque este procedimiento también vale para un niño de tres años, dado que a ellos les encanta dibujar con las crayolas, dándole más facilidad de movimiento. Con la témpera aún les costará un poco y hasta se verán más limitados. Pero podrán apreciar cómo sus figuras realizadas con crayolas seguirán viéndose a pesar de pasarle la pintura. Eso sí, si le pasan la témpera pura, sin diluir con agua, ya no podrán ver los trazos que hicieron con las crayolas con anterioridad.

Dibujo libre con Crayola

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Materiales: Cartulina blanca, crayolas de todos los colores
Procedimiento: En una superficie blanca trazar varias líneas con las crayolas, realizando garabatos
Análisis cognitivo: Esta técnica sirve para niños pequeños, de dos a tres años, dado que aún no poseen una buena motricidad para controlar sus movimientos. Es por eso que se recomienda que usen superficies grandes y, en lo posible, crayolas gruesas. Las crayolas finas se les romperían con facilidad y no podrían llenar el espacio.

Pintura libre con témpera 

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Materiales: Cartulina blanca, témpera de varios colores, pinceles anchos, agua, trapito
Procedimiento: Con el pincel ancho trazar la cartulina con diferentes colores de témpera, produciendo así una mezcla de colores que se van oscurecinendo con cada trazo.
Análisis cognitivo: Esto es una “pintura libre”, orientada a niños de dos a cuatro años, en una etapa en que van desarrollando su motricidad, así como también les ayuda a aprender lo que sucede cuando se superponen varios colores. Lo que más les llamará la atención es que, con el tiempo, los colores se oscurecen con cada trazo nuevo que dan.

Pegamento y pintura

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Materiales: Pinceles anchos, témpera, cola vinílica, agua, vasito, cartulina blanca
Procedimiento: En la cartulina blanca esparcir la cola vinílica con la mano, del cualquier forma y con cualquier trazo. Dejar secar unos minutos y, después, con un pincel, pasarle encima la témpera diluida con agua.
Análisis cognitivo: Esta técnica es ideal para niños de entre cuatro y cinco años, en la etapa de kindergarden, dado que están en la etapa de experimentar con diversas texturas y el manejo de su motricidad. En este caso, los niños experimentan con una textura pegajosa, el cual se confunde con el blanco de la cartulina y genera un gran descubrimiento (por parte del niño) al pasarle encima la témpera diluida con agua. Así revelarán las formas que trazó con el pegamento y que dejó un relieve que solo es revelado con la pintura

Cera con crayola

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Materiales: Un pedazo de cera o vela, cartulina, crayolas gruesas
Procedimiento: En la cartulina rayar con cera su superficie, intentando crear formas o contornos con la misma. Después pasarle encima la crayola gruesa, descubriendo así los trazos invisibles que dejó la cera en la cartulina
Análisis cognitivo: Esta técnica también va para niños de seis a siete años, los cuales aprenderán que al rayar las superficies, éstas dejan marcas que solo se ven cuando se les pasa otra cosa, en este caso la crayola. También puede usarse la témpera aguada o diluida y se puede usar con una intención determinada.

Vela derretida con témpera aguada

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Materiales: Témpera, agua, pincel ancho, vela, fósforo, cartulina blanca
Procedimiento: En una cartulina pasarle la vela derretida con el fuego, haciendo goteos o chorreando la cera. Una vez seco, pasarle la témpera diluida con agua encima.
Análisis cognitivo: Por usar fuego, es recomendable para niños de seis a siete años, los cuales ya lo harían con un motivo determinado y una intención determinada. Pueden formar figuras o usar el goteo para un propósito. Lo que más les llamará la atención es que, al pasarle la pintura, solo la cera no será afectada por la misma. Así no solo se queda una textura, sino también un interesante trazo visual que se va manifestando en cuestión de segundos.

Cómo elegir una obra de arte

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Primero que nada, una obra de arte te TIENE que gustar, llamar la atención.

También, debes tener un lugar importante donde colocarla y apreciarla. Puede ser en la sala de VISITAS o, cómo no, en el lugar favorito de tu casa.

Como una obra de arte es única, debes saber cómo combinarla (no siempre una obra moderna queda bien en un ambiente rústico, ten en CUENTA eso).

Tampoco INTENTES buscarle el significado, porque habla a través de lo que sientes.

Y, por último, una obra de arte tiene su precio. Debes pagar lo que vale, valorar el TRABAJO del artista.