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En una sociedad existen diversas esferas que la conforman, ya sea en el ámbito religioso o político. Esas esferas son las que definen o intentan esclarecer qué puede ser considerado arte. Y esto varía de acuerdo a las épocas.

En la prehistoria, incluso en la antigüedad, el arte estaba fuertemente ligado a la religión de una sociedad. El arte debía servir para rendirle culto a los dioses o espíritus de la naturaleza. Y como era colectivo, no existía un artista definido. Los sacerdotes o emperadores eran los que establecían qué podía considerarse arte.

Con el paso de los siglos, el arte formó parte de la política. Los artistas empezaron a realizar sus obras por medio de mecenas, algo que les permitió formar su propia identidad y pintar temas políticos y religiosos, pero todos bajo una firma.

En el modernismo, en cambio, ocurrió una diferenciación de las esferas. El arte ya no debía servir a la religión o a la política. Empezaron a aparecer temáticas de denuncia social, así como también una fuerte influencia de la naturaleza, como es el caso de los románticos. El artista debía realizar sus obras por gusto, no para satisfacer a un grupo dominante.

En la actualidad se puede ver que existe una mezcla de esferas. Por un lado, están los artistas que realizan sus obras de arte con el objetivo de comunicar sus ideas o acciones. Y están los que realizan sus obras para una empresa. Y están los que realizan con un motivo político, religioso o social. Ya no existe una, sino varias interpretaciones del arte y cuál debería ser su funcionalidad para la sociedad.

Aquí se podría encontrar dos vertientes en las esferas sociales: está el moderno y el pre moderno. En el ámbito moderno el objetivo es diferenciar las esferas, mientras que en el pre moderno se destaca la religiosidad popular y, el cual, se aprecia como algo primitivo en el ámbito posmoderno.

Por lo tanto, cabría preguntar: ¿Quiénes son los que definen lo que es arte? ¿Para quiénes trabajan los artistas? Hay varias corrientes, pero las que más destacan son las empresas publicitarias. Cada día son más las que contratan a los artistas para realizar sus publicidades. Por lo tanto, no es de extrañar que veamos la perfección en un afiche, el aprecio estético en una marca de perfume o, incluso, podamos determinar lo que costó elaborar un video publicitario hecho con animación.

Están, por supuesto, los artistas que se dedican a realizar instalaciones o video artes para presentarlos en las bienales o muestras artísticas. Son artistas que desean alejarse de lo puramente comercial, pero al final se meten en un sistema que les impide realizar “arte académico”. Un artista que se respete jamás debería realizar un dibujo artístico, o pintar un cuadro realista, llevando a cabo toda técnica para alcanzar la perfección. Si el artista en cuestión no realiza una instalación, video arte o performance, entonces no se le considera una persona creativa.

Muchos artistas que se dedicaron al video arte, por ejemplo, terminaron realizando el temido “arte comercial”, esto es pintar cuadros de ciertas temáticas para venderlos en las galerías o trabajar para empresas publicitarias para realizar el video de una marca de ropa o zapatos. Incluso, los que realizaron intervenciones artísticas, fueron tomados por empresas para que dichas intervenciones sean usadas con motivos publicitarios.

Todo lo que antes podría ser considerado novedoso o aberrante, ahora se considera comercial o común. Antes la pintura era considerada un gran arte, que superaba a todas las demás artes. Hoy se usa una pintura con motivos decorativos. Incluso son muchos los que argumentan que el arte se encuentra en el video arte, en las películas y en los audiovisuales. Es increíble cómo avanzó la tecnología para crear seres extraños y, prácticamente, reales. Hace poco lanzaron una publicidad de una bebida alcohólica, en la que usaron a un actor que falleció hacia años. No usaron fragmentos de sus películas. Prácticamente, recrearon al actor con un programa informático. Pero, al ver tal publicidad, nadie creerá que es una ilusión digital. Incluso, en algunas películas como “avatar” o “Life of Pi”, se usaron programas informáticos para recrear escenas y personajes.

A pesar de todo, no se puede negar que estemos en una sociedad contradictoria. Por un lado, están los que siguen aferrándose a la idea de que un artista debe saber pintar. Por otro, están los que usan la tecnología para realizar sus obras. Y así como también están los artistas que realizan instalaciones y se alejan de lo comercial, están los que son contratados por empresas privadas para realizar un spot publicitario. El problema es que uno cree que es libre, pero siempre trabaja bajo el mando de una institución, de un mandatario. Sea lo que sea. Lo que se debe hacer es estudiar estos casos, que el artista sepa bien lo que está haciendo y si realmente desea hacerlo.

Las esferas existieron siempre, ya desde que un grupo de humanos decidieron unirse y elegir a un líder que los guíe. Así como también siempre existió el arte, el cual nunca muere, a pesar de las catastróficas predicciones de algunos críticos de arte. Por lo tanto, para concluir este ensayo, solo queda decir una cosa al respecto: “el arte no se crea ni se destruye, solo se transforma”.

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