En el 2013, el artista paraguayo Ricardo Migliorisi realizó una serie de instalaciones, las cuales expuso en el Museo del Barro, que está situado en Asunción, Paraguay. De la serie, seleccioné tres obras que me interesaron, les saqué fotos y escribí algunas reflexiones sobre ellas. No poseo el título de las obras, pero sí las fotos. Si desean más información puede consultar a la página de facebook del Museo del Barro.

Pianos fantasmagóricos

544866_451101064969145_915248512_n
De todas las instalaciones que presentó Migliorisi en esta exposición, ésta fue la que más me encantó. Me remitió a las clásicas historias de terror y misterio, donde es muy común entrar en una habitación oscura y que los objetos empiecen a cobrar vida. En este caso, que el piano empiece a sonar solo. Es una muestra del abandono, de aquello que antes era llamativo y que, ahora, entra a la categoría de “anticuado” o, en el peor de los casos, “basura”. Aún así, igual mantiene un recuerdo guardado. Son pianos clásicos, que se veían en los grandes salones y era fuente de reuniones. Y la música que se activa cuando uno ingresa a la sala de los pianos, refuerza aún más aquel pasado glorioso del que alguna vez formó parte dicho instrumento musical.

Mezcla de lo antiguo con lo moderno

165417_451101014969150_1878035783_n
Estas telas siempre se han usado como motivo de decoración. Las mismas reflejan escenas románticas de época. Sin embargo, aquí se usó las telas y se le bordó otros elementos que nada tiene que ver con el escenario donde están situados los personajes. Los objetos incorporados, o bien son basados en obras de arte modernas, o también provienen de comics o películas de acción. Se la puede interpretar como una sátira a aquellos momentos empalagosos, así como también situaciones atemporales, en los cuales se mezclan objetos modernos con situaciones pasadas y que se usan mucho en las sátiras (como por ejemplo, que un cavernícola empiece a bailar hip hop).

Criaturas del demonio

541401_451099308302654_299143747_n
A simple vista parecieran que son niños demonios. Muchos, incluso, lo atribuyen a los vampiros, que están tan de moda en esta época con películas como “crepúsculo”. Pero, luego de analizar los objetos de los cuadros, se puede ver que los niños solo tienen pedazos de frutas o comida en la boca. En este caso, se le incrustó a la niña pedacitos de frutilla en los dientes. Es increíble cómo con unos pocos trucos, más el uso del fotomontaje y la foto manipulación, se puede lograr escenas espeluznantes como éstas. Porque los niños, a pesar de todo, pueden llegar a ser muy terribles. Eso depende de lo que aprendan de su entorno.

Anuncios