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Los pensadores más destacados de las corrientes posmodernas son:

Roland Bathes: Barthes es parte de la escuela estructuralista, influenciado por el lingüista Ferdinand de Saussure, Émile Benveniste, Jakobson y Claude Lévi-Strauss. Crítico de los conceptos positivistas en literatura que circulaban por los centros educativos franceses en los años 50. Una parte de la obra inicial de Barthes, si bien heterogénea y a menudo abstracta, puede ser accesible con una lectura metódica y concentrada; los conceptos propuestos para el análisis semiológico, en un primer momento provenientes de lingüistas como los ya citados y Hjelmslev y otros van derivando a una especificidad mayor que permite avanzar por el entonces poco transitado camino de la semiótica, que desarrolla en su libro Elementos de Semiología. Su producción literaria experimentó diversas evoluciones: desde unos orígenes sartrianos y brechtianos matizados, desarrolló después una investigación propiamente semiológica, con un interés especial por la lingüística. Durante un tiempo se interesó por el campo «textual»: la obra literaria considerada desde diversos puntos de vista, nunca unilateralmente, y que implicaba, o bien una filosofía del sujeto de tipo psicoanalítica o bien una filosofía de la sociedad de tipo marxista o político. Roland Barthes considera que la intención de un autor al escribir una obra, no es el único anclaje de sentido válido a partir del cual se puede interpretar un texto. Él considera que en la literatura se pueden encontrar otras fuentes de significado y relevancia. Puesto que el significado no está dado por el autor, éste debe ser creado activamente por el lector a través de un proceso de análisis textual.Durante la década de 1970, Barthes continuó renovando su crítica literaria, apelando a Jacques Derrida, Philippe Sollers o Jacques Lacan y a otros filósofos y analistas. Buscó cada vez la convergencia entre ensayo riguroso y su el deseo de ser escritor: a Sade, Fourier, Loyola, 1971, texto más defensor de cierta neutralidad narrativa, le siguen obras como L’Empire des signes (El imperio de los signos), 1971, resultado de un viaje a Japón, Nouveaux essais critiques (Nuevos ensayos críticos), 1972, y un año después su célebre y sucinto Le plaisir du texte (El placer del texto). En 1975, dio un giro mayor con Roland Barthes par lui même (Roland Barthes por él mismo), rara autobiografía en forma de aforismos, anécdotas, pequeñas teorizaciones. Esta obra en cierta medida fue prolongada por su libro sobre el discurso amoroso, que logró un éxito a su juicio perturbador (1977).

Gilles Deleuze: fue un filósofo francés, considerado entre los más importantes e influyentes del siglo XX. Desde 1960 hasta su muerte, escribió numerosas obras filosóficas, sobre la historia de la filosofía, la política, la literatura, el cine y la pintura. Entre sus libros más famosos están los dos volúmenes de Capitalismo y esquizofrenia: Mil mesetas y El Antiedipo, ambos escritos en conjunto con Félix Guattari;

Jean Baudrillard: fue un filósofo y sociólogo, crítico de la cultura francesa. Su trabajo se relaciona con el análisis de la posmodernidad y la filosofía del postestructuralismo

Jean-François Lyotard: Lyotard expuso en Le Différend” el discurso humano ocurre en un variado pero discreto número de dominios inconmesurables, ninguno de los cuales tiene el privilegio de pasar o emitir juicios de valor sobre los otros. Siendo así, en Economía libidinal (1974), La condición postmoderna (1979) y Au juste: Conversations (1979), Lyotard atacó teorías literarias contemporáneas e incitó al discurso experimental desprovisto de excesivos intereses por la verdad. Consideró que ya estaba pasada la época de los grandes relatos o “metarrelatos” que intentaban dar un sentido a la marcha de la historia. Este autor criticó la sociedad actual postmoderna por el realismo del dinero, que se acomoda a todas las tendencias y necesidades, siempre y cuando tengan poder de compra. Criticó los metadiscursos: el cristiano, el iluminista, el marxista y el capitalista. Según Lyotard, estos son incapaces de conducir a la liberación. La cultura postmoderna se caracteriza por la incredulidad con respecto a los metarrelatos, invalidados por sus efectos prácticos y actualmente no se trata de proponer un sistema alternativo al vigente, sino de actuar en espacios muy diversos para producir cambios concretos. El criterio actual de operatividad es tecnológico y no el juicio sobre lo verdadero y lo justo. Defendía la pluralidad cultural y la riqueza de la diversidad.

Hal Foster: es un crítico de arte e historiador norteamericano. Fue a la Escuela de Lakeside, en Seattle, donde el fundador de Microsoft Bill Gates fue un compañero de clase. Educado en la Universidad de Princeton (Se graduó en 1977 con un Bachillerato en Artes en Inglés), la Universidad de Columbia (“Master of Arts in English” en 1979) y la Universidad de la Ciudad de Nueva York (Doctorado en Historia del Arte 1990,). Enseñó en la Universidad de Cornell desde 1991 hasta 1997 y ha estado en la facultad de Princeton desde 1997. En 1998 recibió una beca Guggenheim. La crítica de Foster se enfoca en el papel de vanguardia en el postmodernismo. En 1983 editó La Anti-Estética: Ensayos sobre la cultura posmoderna, un texto seminal en la posmodernidad. En las grabaciones (1985), ha promovido una visión de la posmodernidad que a la vez comprometido su vanguardia historia y comentó sobre la sociedad contemporánea. En El retorno de lo real (1996), propuso un modelo de recurrencia histórica de la vanguardia en el que cada ciclo sería mejorar los inevitables fracasos de los ciclos anteriores. Él ve su papel como crítico e historiador del arte como complementarios y no opuestos entre sí.

Jacques Lacan: Sus aportes los define él mismo como un «retorno a Freud» y a sus teorías, por un lado, y como su radicalización, nueva interpretación («Freud contra Freud»[cita requerida]) o desarrollo ulterior, por otro.  Lacan buscó reorientar el psicoanálisis hacia la obra original de Freud, ya que consideraba que el psicoanálisis post-freudiano se había desviado cayendo en una lógica a veces biologicista, u objetivadora del sujeto propio del psicoanálisis. Lacan acusó a muchos de los psicoanalistas coetáneos por haber distorsionado y parcializado la teoría de Freud. Reinterpretó y amplió la práctica psicoanalítica. Incorporó además a nivel teórico nociones de origen lingüístico, filosófico y topológico que lo llevaron a redefinir muchos de los principales términos del léxico psicoanalítico y, por ejemplo, a formular la tesis: “El inconsciente está estructurado ‘como’ un lenguaje”. Con esta formulación Lacan afirma realizar un retorno a la concepción de inconsciente propuesta por Freud, al tiempo que se distancia de la posición de los teóricos de las relaciones objetales (psicólogos del yo), quienes intentan dar un lugar al inconsciente. Con su concepto, Lacan pone al inconsciente en la imposibilidad de representar los Objetos reales de manera absoluta en el lenguaje. Lo inconsciente remitiría a lo no-dicho en el lenguaje prácticos y actualmente no se trata de proponer un sistema alternativo al vigente, sino de actuar en espacios muy diversos para producir cambios concretos. El criterio actual de operatividad es tecnológico y no el juicio sobre lo verdadero y lo justo. Defendía la pluralidad cultural y la riqueza de la diversidad.

Michel Foucault: Foucault es conocido principalmente por sus estudios críticos de las instituciones sociales, en especial la psiquiatría, medicina, las ciencias humanas, el sistema de prisiones, así como por su trabajo sobre la historia de la sexualidad humana. Su trabajo sobre el poder y las relaciones entre poder, conocimiento y discurso ha sido ampliamente debatido. En los años 1960, Foucault estuvo asociado al estructuralismo, un movimiento del que se distanció más adelante. Foucault también rechazó las etiquetas de postestructuralista y postmoderno, que le eran aplicadas habitualmente, prefiriendo clasificar su propio pensamiento como una crítica histórica de la modernidad con raíces en Kant.

Jacques Derrida: Filósofo francés, cuyo trabajo focalizado en el lenguaje, origina la escuela del deconstruccionismo (desarmar o desarticular), una estrategia de análisis que puede aplicarse a la literatura, linguistica, filosofía, leyes, arquitectura y psicología, entre otros. Problematiza la idea de que lo real-empírico pueda ser aprehensible por el sujeto. Critica el fonocentrismo y el logocentrismo. Presenta una estrategia para deconstruir oposiciones y diferenciaciones. Para Derrida no hay nada fuera del texto.

Ticio Escobar: es investigador y crítico de arte, y actualmente ocupa el cargo de Secretario de Cultura del gobierno de Fernando Lugo. Se licencia en Filosofía en la Universidad Católica de Asunción. Hasta 2008 dirige el Museo de Arte Indígena. Entre 1992 y 1996 es director de Cultura de la Municipalidad de Asunción. Presidente del Capítulo Paraguayo de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, es autor de la Ley Nacional de Cultura del Paraguay (Ley Escobar 3051/06). Ha publicado Una interpretación de las artes visuales en el Paraguay (1982-1984), El mito del arte y el mito del pueblo (1986), Textos varios sobre Cultura, Transición y Modernidad (1992), Sobre Cultura y Mercosur (1995), El arte en los tiempos globales (1997), La maldición de Nemur (2007) y El arte fuera de sí (2004). En 2009 recibe la distinción de Caballero de la Orden francesa de las Artes y las Letras.

Clement Rosset: es un filósofo francés. Clément Rosset estudió en la Ecole Normale Supérieure, con veinte años fue profesor de filosofía. Basándose en Schopenhauer, analizó la importancia de la repetición en las artes. Dio su propia definición de la palabra idiotez. En base a su etimología (idios, “propio” en griego) mesuró que era una característica inherente de todas las personas y particular de ellas, es decir, singular y no universal.

Peter Sloterdijk: Formado en la órbita de los seguidores de la Escuela de Frankfurt, pronto se dio cuenta de que las obras de Adorno y otros no salían de lo que denominó “ciencia melancólica”. Su viaje a la India para estudiar con un famoso gurú, Rajneesh (luego llamado Osho), cambió su actitud ante la filosofía. Su Crítica de la razón cínica, de 1983, estaba aún en ese estilo de crítica de la razón instrumental analizada por sus maestros, las obras que siguieron están imbuidas ya del nuevo espíritu transgresor. No obstante, hay que señalar en Sloterdijk dos tendencias: la ya mencionada rupturista con el pensamiento académico, y otra que se inserta en su labor como profesor universitario, y que lo lleva a cierto didactismo, por no decir enciclopedismo. Mantuvo un célebre debate con Jürgen Habermas sobre el concepto y contenido del Humanismo con motivo de las ideas expuestas en su obra Normas para el parque humano. Esta polémica supuso su entrada en el universo mediático, con consecuencias que no había previsto. Sus finos análisis de Nietzsche y del legado de Heidegger se alternaron con otros libros más personales, en donde desarrolla una fenomenología del espacio que ha denominado esferología: su trabajo más ambicioso hasta la fecha es Esferas, una trilogía compuesta por Burbujas, Globos y Espumas. Los intereses de Sloterdijk son tan amplios y variados, que superan a muchos de los de sus colegas: la música, el psicoanálisis, la poesía (sobre todo la francesa), la obra de ciertos autores olvidados como Gabriel Tarde, Gaston Bachelard o poco conocidos como Thomas Macho; el arte contemporáneo, la antropología, y un largo etcétera. También se ha preocupado por asuntos políticos, que ha desarrollado tanto en obras de hace tiempo (En el mismo barco) como más recientes (Si Europa despierta), en donde se muestra partidario de una Europa sólida y no sometida a las derivas de las potencias exteriores. Frente al academicismo de otros pensadores, su apuesta por los medios de comunicación, que estudia hace tiempo y sobre los que escribe también, le ha supuesto numerosas críticas. También se distingue del resto por su escritura muy estilizada, literaria incluso, que debe algunos rasgos al impulso de Ernst Bloch o a ciertos franceses virtuosos como Gilles Deleuze, pero adoptando su propia terminología y creación de neologismos arriesgados. En 2005 le fue conferido el Sigmund-Freud-Preis für wissenschaftliche Prosa.

 

Nota: esta lista de pensadores posmodernos no sería posible si no fuese por el profesor Alban Martínez, quien da clase de historia de arte en el Instituto Superior de Arte ISA en Asunción, Paraguay, y que tuvo el detalle de añadir a un crítico de arte paraguayo junto con destacados pensadores contemporáneos.

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