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El arte en los años 70 se divide en dos grandes corrientes que se oponen entre sí: por un lado, está la corriente idealista e individualista que se cubre bajo el concepto de “arte conceptual”. Y, por otro lado, existe una tendencia materialista y colectiva relacionada con una práctica social o política que llega, incluso, hasta poner en cuestión los principios mismos de la producción artística. Esta última tendencia reviste, generalmente, formas «realistas» (realismo socialista, hiperrealismo, propaganda política, arte proletario).

La expresión “arte conceptual” se remonta a comienzos de los años sesenta y viene de un ensayo, escrito por Henry Flynt, que dice lo siguiente: «El concepto de arte es, ante todo, un arte en donde los conceptos constituyen el material.  Y como los conceptos están estrechamente vinculados al lenguaje, el concepto de arte es un arte en donde el lenguaje es material”

Entre las manifestaciones artísticas conceptuales se pueden citar el arte póvera (o arte pobre, que se opone al arte comercial y utiliza pocos elementos para realizar una obra), el land art (intervención de un espacio utilizando los elementos de la naturaleza), el minimal art (minimizar el espacio y el uso de elementos), el body art (usar el cuerpo como lienzo por medio de tatuajes o pintura) entre otros.

En cuanto al arte plástico, la oposición se sitúa entre el arte conceptual como expresión autónoma y de todas las formas de realismo basadas en un modelo. Esta distinción podría relacionarse con la oposición ideológica entre el idealismo y el materialismo marxista. En Europa y Estados Unidos se desarrolla la “nueva abstracción”, en el que existen unos cuantos que aún ven al bastidor como un espacio válido, «analítico», capaz de hacer avanzar las investigaciones acerca de la percepción. Aunque también están los que intentan aplicar este trabajo «analítico»  a una multitud de soportes que podrían penetrar con mayor profundidad en los campos de lo social para mejorar los intercambios y la comprensión entre las investigaciones plásticas y el público.

En países como China, en cambio, surgió un arte que alaba al héroe proletario, en el que combinan el realismo y el romanticismo revolucionario. En varios países también surgieron las propagandas políticas, con el uso de los carteles repetitivos de ciertos mandatarios. Esa práctica fue muy vista en países donde se impuso la dictadura en aquella época.

El mayor conflicto de la producción artística de comienzos de los años setenta se establece entre un arte conceptual dedicado a la desmaterialización y un realismo que no rechaza ni el objeto ni la imagen.  Varios fueron los artistas que practican una representación realista derivada de todas las tradiciones académicas, socialistas o hiperrealistas, aun cuando la utilicen con fines de crítica radical de la sociedad y de la actualidad política.

El arte conceptual tendrá sus admiradores y detractores pero, a pesar de todo, marcó un antes y un después en la historia del arte. Por siglos se ha tomado el arte como mímesis.Y recién a mediados del siglo XX y por influencias de Duchamp y el dadaísmo, se dio un estirón hacia este arte moderno que hasta hoy genera controversias.

El problema es que, de tanto concepto que se le da a una obra, la misma pierde interés y significado. Será por eso que muchos rechazan esta clase de arte. Y más porque no le encuentran el sentido de que solo con un objeto ya uno sea considerado un genio. A veces se hace más esfuerzo en el concepto que en la obra en sí. Habría que replantearse en el tema del arte, cómo podemos enfocarlo en la actualidad y si realmente el arte conceptual adquiriría un gran valor con el correr del tiempo. Aunque lo bueno es que, en este ámbito, todo es permitido y solo basta la creatividad de uno para lograr que un objeto cotidiano llame la atención y sea recordado en el ámbito artístico.

Por lo tanto, para finalizar esta reflexión, se podría decir que hay todavía un largo camino por recorrer. El concepto de arte es más abierto que hace siglos anteriores y, con los avances tecnológicos, se puede lograr miles de ideas. Solo basta que uno se lo proponga y lo lleve a la acción, a la realidad.

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