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Rousseau fue uno de los pensadores más influyentes de la Ilustración. Con sus escritos, transformó los pensamientos que se tenían de las personas y de la sociedad en general en aquel entonces.Uno de sus libros más famosos fue “Emilio”, que lo escribió por el año 1762. Ese libro se caracteriza por explicar cómo un adulto debe educar a un niño. Para Rousseau, el hombre es bueno por naturaleza. Es la sociedad quien lo va corrompiendo. Por lo tanto, para formar a los niños es necesaria una buena educación, tanto física como mental. Rousseau afirmaba que la educación que recibían los niños, durante su época, no era la adecuada. Para él, los padres y educadores trataban a los niños como si fueran adultos en miniatura. En sus propias palabras, Rousseau explicó: “el niño es un ser sustancialmente distinto al adulto y sujeto a sus propias leyes y evolución; el niño no es un animal ni un hombre, es un niño” El niño aprende por medio de sus sentidos. Por lo tanto, es importante saber que no siempre un niño puede aprender usando solo los libros. Un niño necesita correr, saltar y jugar. Esto sería el conocimiento por medio de la experiencia y la observación. El error que cometen muchos adultos es que pretenden que los niños se queden quietos y callados, mientras ellos les explican el alfabeto o les leen un libro. Para Rousseau, el niño aún no aprende por medio de la razón, por lo tanto tiende a aburrirse cuando no juega o hace lo mismo por muchas horas.El niño tiene diversas etapas de desarrollo, y cada una tiene que educarse de diversas maneras. Un adulto no puede pretender que un niño de tres años ya aprenda a leer y a escribir. A los tres años un niño aprende por medio de juegos y juguetes. Si se respetan las etapas de desarrollo de los niños y se los educa como se debe, esto logrará que los niños sientan mayor interés por el aprendizaje y, cuando sean adultos, puedan ser personas creativas y capaces de gobernar o trabajar a favor de la sociedad. En la historia se pueden encontrar personas famosas que eran terribles como alumnos, pero que contribuyeron mucho al cambio de mentalidades, ya sea en la sociedad y en el ámbito de las ciencias. Darwin fue una de esas personas, quien se escapaba del colegio para recolectar escarabajos y hojas secas. Otra persona fue Einstein, que habló sobre la teoría de la relatividad y que, cuando niño, se aplazaba en matemáticas. Con esto se puede comprobar que lo que decía Rousseau era cierto: la educación en base a la alienación solo contribuye a crear adultos crédulos y sin imaginación.

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